¿Y si a Estados Unidos no le interesa que acaben las guerras de Irán y Ucrania?

Cuando la policía de cualquier parte del mundo se encuentra el cadáver de una persona que ha sido asesinada siempre empieza a buscar el culpable entre las personas a las que les podría interesar que esa persona esté muerta, ya sean pareja, hijos, otro familiares o socios de negocios.

De la misma forma debemos preguntarnos a quién beneficia el alargamiento de las guerras de Irán y Ucrania y, haciendo un análisis profundo, objetivo y crítico, podemos ver el motivo de que estas 2 guerras no parezcan tener fin.

Estados Unidos desde la llegada de Donald Trump al poder se ha mostrado como un ávido depredador económico que está adoptando medidas que afectan al planeta entero con lo que aparentemente entraría en contradicción con la lógica prometida por Trump en el sentido de ocuparse «únicamente de Estados Unidos».

Pero para conseguir este objetivo Estados Unidos necesita expandir sus negocios rentables y esto solo se puede conseguir usando al planeta como un inmenso espacio de realización de negocios rentables.

Porque eso es exactamente en lo que se están convirtiendo las guerras de Irán y Rusia. En negocios rentables.

Lo primero que hace Estados Unidos es usar la guerra arancelaria a nivel mundial como medida económica coercitiva para poner la relación económica y geopolítica con el resto de países a su favor.

Y mientras tanto despliega una serie de reivindicaciones cuyo objetivo no es para nada el mantener un expansionismo simple o imperialista. Tiene objetivos muy muy concretos.

Estados-unidos.-ambiciones

Groenlandia le facilitaría el control de las rutas árticas, fundamentales ante el calentamiento global, así como el acceso a minerales estratégicos y tierras raras.

Canadá tiene unos recursos naturales y minerales inmensos y el control de este país convertiría a Estados Unidos en el país más grande de la tierra (por encima de Rusia) con una capacidad de producción impresionante.

México se convertiría en un socio fundamental para el abaratamiento de costes de las industrias manufactureras y, sí, también en un gran proveedor de mano de obra barata, eso sí, muy controlada.

El Canal de Panamá daría el control de las rutas comerciales que van del Atlántico al Pacífico, expulsando la actual influencia china de paso

Venezuela, el país con las mayores reservas petrolíferas del planeta, hace que con su control Estados Unidos se posicione como la mayor potencia energética del mundo.

De esta forma, si Estados Unidos llegara a controlar estos territorios, directa o indirectamente, se convertiría, aún más, en un coloso económico del que el planeta, en gran medida, dependería para abastecerse de productos y servicios, con lo que la política norteamericana de intervencionismo tendría gran sentido para llegar a hacer a Estados Unidos más grande aún siguiendo la teoría de Trump sobre el M.A.G.A. (Make América great again).

Y aquí está la clave sobre las guerras de Irán y Ucrania. Si permanecen abiertos estos 2 conflictos, la situación creada corre a favor de Estados Unidos. Veamos cómo.

La guerra de Irán

En torno a un 20 % del tráfico mundial de petróleo pasa por el estrecho de Ormuz pero no es lo más importante el qué sino el cómo. Ese tráfico supone un 75 % de las importaciones energéticas de Japón, un 60 % de la India y un 50 % de las de China y, en general, un altísimo porcentaje de las de la mayoría de países de Asia, entre los que se encuentran competidores directos de Estados Unidos, como China y, en menor medida, India y otros competidores comerciales directos de Estados Unidos como Japón, Corea del Sur y los nuevos países emergentes del sureste asiático.

Y, aparte de los países del Golfo Pérsico, ¿cuales son los mayores exportadores energéticos del planeta?. Pues está claro, Rusia y……..Estados Unidos.

Pero hay más. También desde la zona del Golfo Pérsico se produce una gran cantidad de exportaciones en nitrógeno, básico para los fertilizantes en agricultura, lo cual. esto sí, afecta directamente a los países europeos occidentales en mayor medida para ellos que las exportaciones energéticas desde esta zona.

Y, siguiendo la lógica de la policía buscando beneficiarios de un asesinato, volvemos a hacernos la pregunta ¿Quienes son los mayores productores del planeta de nitrógeno y los fertilizantes derivados de ello? una vez más, Rusia y ……Estados Unidos.

Pero podemos retorcer un poco más la situación. Podemos analizar en manos de quien está la inmensa deuda que tiene Estados Unidos. Podemos destacar países como Japón, China, Taiwán, Corea del Sur, Reino Unido o Francia. Si cualquiera de estos países quisiera hacer un movimiento en la deuda que mantienen con el gigante norteamericano en el sentido de posicionarse en otros activos como el oro o el franco suizo, esto podría ser interpretado como un movimiento inamistoso por la potencia americana, la cual, mientras continúe la guerra, se posiciona como uno de los pocos socios del mundo occidental al que comprar estos productos.

Ya vemos como, gracias a la guerra de Irán, Estados Unidos puede convertir una de sus mayores debilidades, su inmensa deuda, en una auténtica fortaleza.

La guerra de Ucrania

La guerra de Ucrania es un caso todavía más paradigmático si cabe. Con las sanciones a Rusia realizadas desde Europa, el suministro energético de Rusia ha pasado de representar un 40 % a un escaso 13 %. Pero Europa es altamente dependiente de los suministros energéticos como todos sabemos. ¿Y a quien le está comprando esa energía que ya no viene de Rusia? A Estados Unidos.

Y tenemos la cuestión armamentística. La resistencia de Ucrania se basa en el suministro masivo de armas y Estados Unidos ha dejado de suministrar armas de forma directa con lo que los países europeos deben comprar las armas con las que ayudan a Ucrania. ¿Y a quien le compran un gran porcentaje de las mismas? A Estados Unidos.

De la misma forma, y alentada de una forma activa por la burocracia europea, se ha instalado el discurso de la seguridad de que Rusia va a atacar a Europa, cuando cualquier lógica geopolítica e incluso económica dice lo contrario.

De esta forma se ha infundido el miedo en la población europea de una forma activa (compra de kits de supervivencia, reaparición de los servicios militares) con objeto de que asuma con «naturalidad» que el estado del bienestar va a tener inevitables recortes para poder asumir el intento de asegurar que, al estilo del discurso de pandemia de COVID19, vamos a seguir vivos. Y yo me pregunto ¿En qué condiciones?

La realidad es que Rusia, si quisiera podría atacar ahora, y Europa no estaría preparada, discurso que los altos cargos militares no se cansan de repetir.

Pero la necesidad de gasto en armamento es inmensa según los gurús burócratas europeos. Unos 800.000 millones de euros. Y las estructuras de los países europeos no están preparadas para encajar un gasto así sin recortar drásticamente el estado del bienestar bajo el que la mayoría de europeos vivimos.

Y, además, como las empresas armamentísticas europeas no tienen la capacidad de producir tal volumen de armas. ¿A quién se las va a comprar Europa? Sí. Una vez más, a Estados Unidos.

Las ya tristemente famosas burocracia e hiperregulación europeas, la dinámica de gobierno con partidos ideológicamente enfrentados, las infraestructuras obsoletas y la falta de definición de una política común en todos los sentidos hacen que la vieja Europa navegue a la deriva y que una implementación de este volumen de gasto militar pueda tardar años, muchos años en materializarse, mientras el estilo de vida y el modo de gobierno del estado del bienestar se vienen irremediablemente abajo acosados no solo por estos problemas sino también por otros como la migración ilegal, los nacionalismos minoritarios, la inflación, la crisis económica latente o la corrupción. Y todo ello mientras Rusia puede atacar HOY.

Conclusión

Cada discurso que dice que estas guerras van a acabar o , al menos detenerse, provocan movimientos en los mercados en un sentido u otro que en nada benefician a la mayoría y mucho menos a los ciudadanos de a pie. Donald Trump ha anunciado cerca de 40 veces el fin de la guerra de Irán. Imagino que los beneficiarios de estas noticias solo pueden ser aquellos que saben cuando y cómo se van a decir o aquellas entidades especializadas en trabajar al límite en los mercados financieros o los grandes poderes fácticos del planeta.

Mientras tanto, uno de los grandes beneficiarios de esta situación es Estados Unidos, aumentando las exportaciones de productos energéticos y otros como el nitrógeno para fertilizantes, mientras aplica políticas arancelarias de forma agresiva.

Además favorece a los grandes lobbies de Estados Unidos, uno el armamentístico el cual está viviendo sin duda una época absolutamente dorada con el aumento de producción y ventas actuales y las que, como ya hemos analizado, se van a producir en un futuro inmediato.

Y el otro lobby, el judío, mediante el apoyo a Israel, unas veces de forma directa y otras, de forma táctica. Y, tengámoslo claro, sin la participación activa de Israel jamás habrá una paz verdadera y duradera en Oriente Medio.

Las críticas al último memorándum de alto el fuego (que no de rendición) firmado por Estados Unidos e Irán, recibidas incluso de miembros del partido republicano de Trump en el sentido de ser el peor tratado internacional jamás firmado por Estados Unidos pueden adolecer de esta visión que planteo en este artículo.

¿Y Rusia? Rusia también se está beneficiando pero esto ya es materia para otro artículo.

Para saber más

https://actualidadgeopolitica.es/europa-entre-la-espada-de-rusia-y-la-pared-de-estados-unidos/

https://actualidadgeopolitica.es/iran-no-se-rinde-ni-lo-hara-nunca/

https://actualidadgeopolitica.es/plan-de-paz-de-trump-para-ucrania-la-paz-perdera-la-guerra/

«Ande yo caliente, y ríase la gente».

Luis de Góngora