La guerra y el dinero, como siempre
¿No nos habían dicho que la guerra de Irán era para proteger al mundo del desarrollo nuclear de Irán?
¿No nos habían dicho que ese poder nuclear había quedado destruido en los primeros ataques?
Y ahora resulta que Trump anuncia que va a atacar una montaña «secreta» donde Irán guarda sus arsenales nucleares.
¿No nos habían dicho que la guerra de Irán sería corta y los mercados así lo descontaron?
Y ahora resulta que Trump ha gastado 37.000 millones de dólares en esta guerra y pide al Congreso norteamericano autorización para gastar otros 60.000 millones de dólares más.
¿No nos habían dicho que esa guerra era no solo para neutralizar a Irán y su expansivo poder nuclear sino para evitar que este tipo de armamento prolifere en el planeta (fuera de los 9 países que ya poseen armas nucleares)?
Y ahora resulta que Estados Unidos acaba de firmar un acuerdo nuclear estratégico con Arabia Saudí (enemigo y antagonista acérrimo de Irán), para proporcionar al país Saudí un programa nuclear civil que potencialmente le dotará de una capacidad de enriquecer uranio suficiente para construir armas nucleares.
Y es que en la historia geopolítica de la humanidad solamente hay 2 cosas que son primordiales, la guerra y el dinero, como siempre.
La guerra, el dinero, el poder y la humanidad
Estamos en el Paleolítico, hace 13.400 años. En el yacimiento de Jebel Sahaba, en el actual Sudán, se encuentra un cementerio donde prácticamente la mitad de los individuos, incluyendo a hombres, mujeres y niños, presentan puntas de proyectil incrustadas en los huesos y signos en el yacimiento de ataques y saqueos continuados. Los motivos: Conseguir armas,comida, personas y, sobre todo, controlar un territorio de caza y recolección que sirva como zona de poder asociada a un clan.
Estamos en la antigua Yugoslavia, en el corazón de Europa, hace 36 años. La disolución de la antigua Yugoslavia resulta ser absolutamente traumática y se producen guerras, ataques a civiles, masacres, violaciones e internamientos en campos de concentración. Los motivos: conseguir las armas y riquezas del estado yugoslavo y, sobre todo, controlar un territorio que sirva como zona de poder asociado a un grupo poblacional que se pretende diferenciar de forma absoluta por la lengua, la religión o la historia.
He pretendido, a propósito, poner un ejemplo reciente en Europa. Hubiera sido demasiado sencillo poner ejemplos de América, África o Asia. Pero Yugoslavia estaba en el corazón de Europa, tenía un razonable nivel de vida comparado con el resto del planeta e incluso con la media europea y, aun así, salió a relucir la faceta humana de pretender el poder y la riqueza a través de cualquier excusa (lengua, religión, historia, odio étnico, etc..) y usando como instrumento la guerra en todas sus vertientes (guerra abierta, guerra híbrida, represiones, revoluciones, agitaciones, deportaciones, terrorismo).
La guerra es el deporte preferido de la humanidad porque es el instrumento que lleva hasta el objetivo de alcanzar el poder, el control y las riquezas y, esta característica está impresa en el ADN de la humanidad. De toda la humanidad.
La humanidad también tiene características fantásticas que deberíamos ponderar. Somos dueños de nuestro destino y nuestros actos definen nuestro futuro, un futuro que debería reflejar todas las buenas características de la raza humana y toda la bondad que, también, hay en su interior.y que nos podría hacer avanzar hacia una luz de esperanza para todos nosotros, todos los que conocemos e incluso, aquellos que jamás conoceremos.
Pero volvamos a la realidad, la guerra es ,y siempre ha sido, además de un instrumento, un negocio en sí mismo.
Después de la segunda guerra mundial
Debemos fijarnos en las consecuencias de la segunda guerra mundial. Esta guerra supuso la transformación total de la economía y la geopolítica planetaria. obteniendo los países vencedores enormes ventajas de todo tipo.
Se constituyó la ONU tal cual la conocemos hoy, dándose derecho de veto a estados como la Unión Soviética estalinista, un régimen claramente genocida. También se dió por bueno el desplazamiento definitivo de millones de alemanes y polacos, en lo que se podría calificar como un crimen de lesa humanidad, con tal de consolidar las nuevas fronteras que crearon e impusieron los vencedores..
Se crearon dos bloques claramente antagonistas, por un lado el bloque occidental con Estados Unidos a la cabeza y por otro el bloque soviético con la Unión Soviética a la cabeza. Y, curiosamente, la existencia de la Unión Soviética y el miedo a su pujanza posibilitó la creación y soporte en el mundo occidental de una clase media que acabaría siendo el motor detonante de lo que en el mundo occidental se ha venido a denominar como el estado del bienestar, surgido de la necesidad de que los habitantes de este bloque estuvieran motivados para trabajar y desarrollar la economía por encima de la soviética.
En el aspecto económico el PIB de Estados Unidos pasó de 228.000 millones de dólares en en 1945 hasta los 1,7 billones en 1975, creciendo en el periodo de 1950 a 1973 la economía de Estados Unidos a una tasa media anual del 2,45 %, la de Reino Unido al 2,42 %, la de Francia al 4 % y la de la Unión Soviética al 3,35 %.
Podemos ver un cuadro creado por el MUFG (Bank of Tokyo-Mitsubishi UFJ) con el desarrollo de las economías tras la segunda guerra mundial:

Y ya podemos ver que tras la disolución de la Unión Soviética en 1991, todo cambia y parece que deja entrever que la clase media creada en el mundo occidental tras la segunda guerra mundial ya no es tan necesaria en tanto a todas las prebendas que mantenía porque ya no hay un bloque antagonista claro contra el que competir.
El mundo se multipolariza y los nuevos grandes actores son Estados Unidos, pugnando por no perder su posición hegemónica, Rusia, intentando volver al poderío que mantenía la Unión Soviética y China, como gran actor comercial del planeta, apareciendo nuevas potencias en ciernes como India o Brasil, mientras los países de la vieja Europa entran en una posición de falta de influencia y debilidad económica muy clara, al tiempo que el resto del planeta se alinea o, al menos juega, con el apoyo a alguno de los 3 grandes nuevos actores mundiales.
Las guerras que no acaban y que pueden terminar con la vieja Europa
Hay una realidad que debemos afrontar. A todo el mundo le interesan las grandes guerras abiertas, véase Ucrania e Irán, menos a la vieja Europa.
En un artículo pasado ya argumenté con datos concretos cómo Rusia se ha adaptado y cómo avanza mientras se mantiene abierta la guerra de Ucrania, a la par que Ucrania y los países de la vieja Europa que la apoyan se desangran lentamente. A Rusia solo le interesa el fin de la guerra con una victoria total (ya sea con victoria total militar o con un acuerdo que le lleve a anexionarse grandes territorios y controlar lo que quede de Ucrania), mientras el establishment europeo ha instalado en la cabeza de sus ciudadanos la idea de que Rusia nos va a atacar (¿no se supone según muchos gurús que Rusia está agotada y acabada?). Y con esa idea los ciudadanos europeos debemos estar dispuestos a realizar los más grandes sacrificios contra nuestra forma de vida del estado del bienestar con tal de «salvar la vida». ¿no les suena a mis lectores esto mismo con el COVID19?
También en un artículo pasado argumenté la posibilidad de que a Estados Unidos no le interese que se acaben ninguna de estas 2 guerras, lo cual quedaría corroborado con la vehemente petición de Trump a los estados europeos en el sentido de obligar a aumentar el gasto militar y con la petición al congreso de nada menos 60.000 millones de dólares para continuar la guerra en Irán.
La situación de Estados Unidos
A Estados Unidos tampoco le interesa el fin de la guerra de Irán salvo rendición total de Irán, y esa rendición no se va a producir, extremo que explico en alguno de mis artículos anteriores.
Si Estados Unidos se retira sin un acuerdo que se pueda interpretar como una victoria, la señal que transmite al mundo es la de dejar de ser el garante de la seguridad en el comercio global mundial en general y de las rutas energéticas en particular.
Y si Estados Unidos ya no puede imponer el orden en todas partes sus aliados dudarán, como así está siendo, el mercado energético pondrá a prueba sus propios límites, como así está siendo y la confianza global se debilitará, como está ocurriendo.
De esta forma el comercio global ligado al petrodólar, donde el petróleo se compra y vende en dólares, pude dar un vuelco total. La falta de control del estrecho de Ormuz podría provocar que los países empiecen a comerciar el petróleo sobre otras monedas (extremo que ya están haciendo Rusia, China o India entre ellos), con lo que habría una menor demanda de dólares, el poder financiero de Estados Unidos se debilitaría y en el propio mercado interno estadounidense habría reacciones de los mercados, aumento de los precios de la energía y de la inflación en general y una presión política terrible máxime que las elecciones de medio mandato en Estados Unidos se producirán a finales de año.
La situación de Irán
Irán no rindiéndose está demostrando que puede resistir toda la presión y controlar de forma efectiva el estrecho de Ormuz determinando cómo, cuándo y bajo qué condiciones se produce el fluido del petróleo además de imponer una tasa de 2 millones de dólares por cada barco que pase por el estrecho, pudiendo responder a amenazas y ataques con interrupciones de suministro condicionadas y limitadas.
Por otro lado, Irán sigue manteniendo su influencia sobre grupos como Hezbollah en el Líbano que sigue presionando a su antagonista Israel y provocando que la guerra no tenga fin y otros como los hutíes de Yemen que pueden amenazar con cerrar el estrecho de Bab el Mandeb, fundamental en las rutas comerciales globales.
Todo ello mientras tiene el apoyo, más o menos explícito, de Rusia y China dada su pertenencia como miembro de pleno derecho al grupo BRICS+
Los países del golfo Pérsico
Los países del golfo dependen de la estabilidad del comercio del petróleo y esta estabilidad no se está produciendo. Además Irán está atacando las bases norteamericanas en estos países lo cual no deja de ser una violación continuada de la soberanía territorial de estos países ¿cuánto tiempo van a continuar sin responder?
Con las rutas comerciales, la seguridad e integridad territorial en peligro y con su influencia regional en decadencia lo normal, que ya está ocurriendo, es que aumenten su gasto militar, busquen otras alianzas que les doten de seguridad e incluso tengan ambiciones nucleares como ya está pasando con Arabia Saudí a tenor del acuerdo que, como he dicho anteriormente, ha alcanzado con Estados Unidos para el desarrollo nuclear.
China y su influencia silenciosa
China por su parte se ha preparado para esta situación constituyendo una gran cantidad de reservas y diversificando el suministro, aumentando de manera exponencial sus compras a Rusia.
Por otra parte China lleva décadas entretejiendo redes comerciales, llegando a acuerdos energéticos y económicos y estableciendo multitud de alianzas regionales con países de todo el planeta.
La vieja Europa, el gran perdedor
El gran perdedor de esta situación es la vieja Europa, y dentro de ésta, la clase media que ha constituido el núcleo del estado del bienestar. El shock de las rutas energéticas globales provoca aumentos en los precios de la energía, la comida o el transporte y afecta a todos los sectores económicos desde grandes empresas a pequeñas economías familiares.
El aumento del coste de la vida va a implicar trabajos inestables, con una situación actual donde empresas que dan beneficios récord están despidiendo trabajadores, y tasas de ahorro domésticas cada vez más reducidas
Y el estrés financiero provoca pánico en los mercados, que se están volviendo altamente inestables, cada vez más mirando los acontecimientos geopolíticos, y también pánico en unos gobernantes europeos que no dan la talla y que asumen subidas en presupuestos de defensa que solo se pueden mantener corrigiendo políticas sociales y de infraestructura y , por supuesto, aumentando impuestos, lo cual no hace más que ralentizar el crecimiento de unas economías al borde de la recesión.
Y peor aún, si los precios de la energía se disparan y las economías de desaceleran al mismo tiempo, los gobiernos se endeudarán aún más para intentar estabilizar una situación que se les va de las manos, y este endeudamiento llevará a un servicio de la deuda más alto y más inasumible con consecuencias para la población imposibles de anticipar.
Conclusión
Y todo esto a consecuencia de la guerra (y el poder ligado a ésta) y el dinero, como siempre.
Las guerras regionales hoy en día ya no son como las que hubo durante la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Se expanden a los sistemas financieros, a los mercados energéticos, al comercio global y, por supuesto, a las alianzas políticas, unas nuevas alianzas y unos nuevos actores donde la vieja Europa tiene un significado cada vez menor.
Y la factura se paga en todos los sitios pero quien más lo va a notar en la vida cotidiana serán los habitantes de clase media de esa vieja Europa que una vez fue dueña del mundo y hoy no es dueña ni de sí misma.
¿Hay alguna duda de que la geopolítica nos afecta a todos?
Para saber más
https://actualidadgeopolitica.es/rusia-resiste-y-avanza/
https://actualidadgeopolitica.es/iran-no-se-rinde-ni-lo-hara-nunca/
«No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo»
Albert Einstein




