BAJO LA BOTA DE MARRUECOS
Cuenta la leyenda que el 29 de Mayo de 1453, mientras el ejército turco escalaba las murallas de la antaño todopoderosa ciudad de Constantinopla (también conocida como Bizancio) con la intención de conquistarla, los eruditos de la ciudad estaban reunidos debatiendo asuntos irrelevantes como por ejemplo la naturaleza del sexo de los ángeles.
De ahí viene la expresión «discusión bizantina» referente al hecho de perderse en temas irrelevantes mientras lo que de verdad importa no está siendo objeto de la atención debida.
La ciudad de Constantinopla fue conquistada, hito que marcó el paso de la humanidad desde la Edad Media a la Edad Moderna y hoy en día es la megalópolis denominada Estambul, principal ciudad de la actual Turquía.
Del mismo modo en la actual España el tiempo pasa entre discusiones de derechas, de izquierdas, liberales, ecologistas, nacionalistas, regionalistas, sexuales, machistas, feministas, independentistas, extremistas de todo tipo, religiosas o incluso deportivas, cuando lo que de verdad importa a absolutamente TODOS queda sin atender por unos políticos que, da igual su orientación, parecen enfocarse solamente en intereses partidistas y, lo que es peor, personales.
Marruecos acaba de demostrar a toda España, con la entrada de decenas de miles de marroquíes en el territorio de Ceuta, que puede hacer y deshacer con el país (con los 2, España y Marruecos) lo que quiera y cuando quiera. Puede desestabilizar a placer a todo un país como España, miembro de la Unión Europea y una de las 20 mayores economías del planeta mientras miembros del gobierno asisten con una sonrisa en la boca a la embajada de Marruecos en Madrid para celebrar el 27 aniversario del acceso al trono del rey de Marruecos Mohamed VI y escuchan de la embajadora marroquí afirmaciones en el sentido de que Marruecos solo quiere migración legal y ordenada.
¿Cinismo? ¿hipocresía? Rotundamente no. Es geopolítica en estado puro.
El problema es que mientras países como Marruecos, y ya no digamos otros como Estados Unidos, Rusia o China, practican la geopolítica de verdad, en España nuestros políticos parecen estar jugando a las casitas de muñecas, enzarzados en las famosas discusiones bizantinas, proyectando, según sus ideologías, mundos insostenibles con la realidad de hoy en día, mundos cuyo coste soportamos los ciudadanos de a pie (todos los ciudadanos, de derechas o de izquierdas, católicos o ateos, heterosexuales u homosexuales, nacionalistas españoles o independentistas) y que solo nos llevan a hacer el ridículo.
Hemos podido ver como el presidente del gobierno español dice en la misma alocución que la invasión de Ceuta por ciudadanos marroquíes es un grave atentado a la integridad territorial española a la par que da las «gracias» a Marruecos por su colaboración para controlar la situación, situación que está claro que España no ha podido, querido o sabido atajar y que es de plena responsabilidad de Marruecos.
¿Debilidad?. No exactamente. Hay mucho de incapacidad y, lo que es peor, otras circunstancias que no conocemos los ciudadanos de a pie, pero que deberíamos conocer.
La posición de Marruecos me recuerda a esas mafias instaladas en tantísimos lugares de nuestro planeta que cobran peajes a los negocios de las zonas bajo su control para su protección cuando son ellos mismos los que atacarían a esos negocios si no pagan.
Y la posición de España, a través de las palabras de su presidente me recuerdan mucho a la escena de la película «Braveheart» cuando a raíz de la sublevación del pueblo llano escocés con William Wallace al mando, el padre del que iba a ser en el futuro el próximo rey de Escocia le dice a su hijo que apoye la sublevación desde sus tierras del norte y la ataque, y por tanto apoye al rey inglés, desde sus tierras del sur. Geopolítica en estado puro otra vez.
La verdad es que da la sensación de que desde 1956, fecha de la creación e independencia del actual estado marroquí, España siempre ha estado bajo la bota de Marruecos y esa situación empeora con el tiempo hasta llegar al momento actual. Veamos porqué.
Los antecedentes históricos
Ceuta y Melilla
La ciudad de Ceuta fue conquistada en 1415 por Portugal al Imperio benimerín, de raíz bereber y no árabe (entonces el reino de Marruecos no existía). En 1580 pasó a formar parte de España junto con todo Portugal y cuando este último país se separó nuevamente de España en 1640, los habitantes de Ceuta prefirieron quedar bajo soberanía española, hecho que Portugal reconoció oficialmente en 1668.
La ciudad de Melilla fue tomada por España en 1497 sin lucha, ya que estaba deshabitada. Pertenecía a la influencia del reino de Fez (fundado bajo la dinastía Wattásida en 1472 y antecesor, esta vez sí, del reino de Marruecos) pero sus habitantes, de raíz bereber, se habían sublevado contra este reino de estirpe árabe y debido a las guerras y al hambre habían abandonado el solar de la ciudad.
El protectorado de Marruecos
España y Francia se reparten desde 1912 el territorio del actual estado marroquí con la figura colonial del protectorado. España se queda con 2 zonas, el protectorado de la zona norte, coincidente con la zona del Rif principalmente y habitado por tribus rifeñas de origen bereber.
La otra zona que se queda España es el protectorado del sur de Marruecos, también denominado Cabo Juby, cuya población mayoritaria son tribus de estirpe saharaui.
La zona norte le reportó a España numerosas y sangrientas guerras que se extendieron desde 1912 a 1927 dirigidas por el líder Abd el Krim el cual llegó a proclamar en 1921 la República independiente del Rif, de estirpe bereber.
Tras acuerdos entre España, Francia y Mohamed V, rey de la casa alauí, casa actualmente reinante en el país, se concede la independencia al Marruecos actual en 1956 uniendo la zona norte española y la francesa.
Los bereberes de la zona norte (RIF) se rebelan contra este acuerdo dando lugar a guerras que duran de 1958 a 1959.
Finalmente España cede en 1958 el protectorado sur, o de Cabo Juby, a Marruecos. Veamos un mapa

Fuente: EOM
El gran Marruecos
Nada más nacer como estado independiente, Marruecos se lanza a una frenética carrera en la que pretende englobar todos los territorios que según la teoría histórica del Gran Marruecos deberían pertenecerle:

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Fuente: Wikipedia
De esta forma, se producen diversos conflictos:
Entre 1957 y 1958 se produce la guerra de Ifni, una guerra no declarada oficialmente que implicó a tropas marroquíes contra España en los territorios de Ifni, Cabo Juby y norte del Sáhara Occidental. Finalmente España cedió Cabo Juby a Marruecos en 1958, como ya he dicho anteriormente, y el territorio de Ifni (que había sido colonia española desde 1860) en 1969.
Entre 1958 y 1959 se produjo el levantamiento del Rif contra las políticas discriminatorias contra la población bereber, el cual fue violentamente sofocado.
Y entre 1963 y 1964 se produjo la guerra de las Arenas entre Marruecos y Argelia por las reivindicaciones marroquíes sobre territorio argelino y esto fue el origen de la acérrima enemistad entre los 2 países que sigue presente hasta hoy y que tiene graves consecuencias para la geopolítica española, como veremos más adelante.
El Sáhara Occidental y la Marcha Verde
El golpe definitivo lo realiza Marruecos sobre el Sáhara Occidental aprovechando que el dictador español Franco está enfermo de muerte. Marruecos organiza una «invasión» de 350.000 civiles sobre el norte del territorio del Sáhara Occidental en 1975. El gobierno español no se atreve a realizar acciones militares de defensa del territorio y acaba cediendo el Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania en contra del compromiso hecho ante la ONU de asegurar la autodeterminación del territorio mediante un referéndum.

Fotografía de la Marcha Verde. ¿Nos suena por la actualidad en Ceuta?. Fuente Wikipedia
Muchos civiles saharauis (actualmente se calcula que hay unos 170.000 ) se desplazan a la zona de Tinduf, en la actual Argelia, mientras organizan la resistencia armada a través del Frente Polisario, el cual derrota al ejército mauritano pero no evita que la mayor parte del territorio que tenía este último país acabe también ocupado por Marruecos, que acaba construyendo una serie de muros que aseguran el control de las zonas útiles del antiguo territorio español.(Los muros tienen una extensión de 2.700 km)
En el mapa anterior la zona roja es la única que controla efectivamente el Frente Polisario, el cual es totalmente apoyado por Argelia.
Curiosamente ante la ONU la potencia administradora del territorio «pendiente de descolonizar» del Sáhara Occidental sigue siendo precisamente España.
En 2020 el Frente Polisario da por finalizado el último periodo de alto el fuego y está oficialmente activo el conflicto nuevamente.
Un constante conflicto larvado
Después de todo lo comentado, la situación generada se vuelve constantemente inestable y con una sensación de chantaje permanente. Marruecos, según se encuentre más o menos a gusto con España, según las políticas de España con sus ciudadanos (hay cerca de 1 millón de marroquíes en España), los aportes económicos que hace España por diferentes conceptos o incluso según las necesidades marroquíes derivadas de su política interna, presiona con más o menos virulencia usando la presión de civiles sobre Ceuta y Melilla, favoreciendo el tránsito de pateras hacia Canarias, endureciendo los tratados de pesca en las costas saharauis o reivindicando el control total de Ceuta y Melilla o territorios marítimos entre la costa y las islas Canarias.
Incluso no tiene problemas en llevar esta situación de conflicto larvado a picos de máxima tensión como el conflicto de la isla del Peregil en el año 2002 que acabó con la intervención del ejército español sin víctimas mortales, o la invasión de civiles en Ceuta en 2021, donde a través de los espigones de las playas de Benzú y El Tarajal, entraron irregularmente entre 12.000 y 15.000 personas ( 1.500 de ellos menores de edad).
Este último incidente fue el punto de inflexión definitivo a favor de Marruecos sobre, y digo sobre, España. Provocó una crisis humanitaria y un colapso asistencial de primer orden y el trámite de los 1,500 menores no acompañados que entraron todavía colea hoy en día acerca de su reparto entre las diversas comunidades españolas
Sucesión de acontecimientos en 2021 y 2022
A partir del incidente de Ceuta de 2021 no han dejado de sucederse los acontecimientos ;
En mayo de 2021, curiosamente coincidiendo con la invasión de civiles en Ceuta, el móvil del presidente del Gobierno Pedro Sánchez, fue infectado con el programa espía Pegasus, extrayéndose de él unos 2,57 gigabytes de información confidencial, afectando también a varios ministros, hecho detrás del cual algunas fuentes apuntan precisamente a Marruecos.
El 18 de Marzo de 2022 se hace pública la carta que el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez envió al rey de Marruecos, Mohamed VI, donde se calificaba la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental como la opción «más seria, realista y creíble» para este territorio. Este cambio de postura de España al respecto del Sáhara Occidental no fue consensuado con el congreso de los diputados ni sometido a ningún otro tipo de evaluación.
El 8 de Junio de 2022 Argelia suspende el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación con España, congelándose las operaciones comerciales, extremo importante porque Argelia era el principal suministrador de gas para España colocando a España en una situación comprometida en cuanto al abastecimiento de gas máxime teniendo en cuenta que en el mismo año 2022 se inicia la guerra de Ucrania y las sanciones de la Unión Europea contra Rusia, lo que definitivamente limitaba y encarecía las opciones de suministro de gas de España.
Sucesión de acontecimientos en julio de 2026
Tras consolidarse nuevamente la posición de Argelia en el primer semestre de 2026 como primer proveedor de gas natural de España (suponiendo un 34 % del total) y un repunte masivo (que supuso un incremento del 270 % interanual) de las exportaciones españolas a ese país se produce un encuentro a alto nivel entre los ejecutivos de España y Argelia.
El 20 de Julio de 2026 se produce la visita del presidente español. Pedro Sánchez a Argelia restableciéndose por completo el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación entre ambos países. En este encuentro se produjeron diversos hitos a considerar:
- Se cierra un acuerdo político para incrementar las importaciones españolas de gas argelino, las cuales ya no pasan por Marruecos, sino a través de un gasoducto directo entre ambos países.
- Se acuerda la participación de empresas españolas en licitaciones de infraestructuras, industriales y de energías renovables en el seno del estado argelino.
- Se pacta evaluar de manera conjunta la actuación de ambos estados como punto de nexo y unión entre África y Europa.
- España se compromete a dar apoyo político a Argelia para desbloquear y reactivar las relaciones institucionales que se encuentran estancadas entre la Unión Europea y Argelia.
- Se propone una nueva reunión de alto nivel en Madrid en octubre de 2026.
Finalmente el 23 de Julio de 2026 la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados español aprobó el dictamen para la tramitación de la Ley de Nacionalidad Saharaui, estando prevista la aprobación por el Pleno del Congreso para septiembre de 20216.
Esta ley pretende conceder la nacionalidad española a los saharauis nacidos antes de septiembre de 1977 y sus descendientes en primer grado sin necesidad de residencia legal previa en España.
Ya nos podemos imaginar que estos acontecimientos de julio de 2026 no son del agrado de Marruecos, pero hay más:
Con vuestras leyes os dominaremos
Esta frase «con vuestras leyes os dominaremos» está atribuida al arzobispo Giuseppe Bernardini en el Sínodo de Europa de 1999 quien relató que un líder extremista islámico (recalco lo de extremista) se la comentó durante encuentros interreligiosos celebrados, y es una manera de exteriorizar cómo las libertades democráticas occidentales y su interpretación de las leyes pueden ser aprovechados por posiciones ideológicas cerradas de cualquier signo para imponer sus propias normas a largo plazo.
Y a la interpretación de las leyes me quiero referir. El 29 de junio de 2026 el Tribunal Supremo español ha determinado en un fallo que una persona que llega nadando a España no puede ser devuelta en caliente al país de origen porque no ha desbordado ningún elemento de contención.
No voy a ser yo quien diga que ningún juez lo está haciendo mal y mucho menos una entidad del prestigio del Tribunal Supremo pero me gustaría analizar la cuestión usando el sentido común. En las fronteras terrestres hay barreras físicas porque es la única manera de diferenciar el territorio de un país de otro. Pero para el mar y el aire hay conceptos jurídicos perfectamente delimitados como son el «mar territorial» y el «espacio aéreo». Cualquier persona para entrar de forma ilegal en un país debe traspasar elementos de contención por tierra y, en el caso del mar y el aire, debe «VIOLAR» la soberanía de un país atravesando su mar territorial o su espacio aéreo hasta llegar a poner los pies en tierra de ese país.
Sin duda, y digo sin duda, el Tribunal Supremo español está haciendo una interpretación correcta de las leyes que hay pero cuando las leyes se muestran erróneas, hay que cambiarlas y eso es responsabilidad de muchas otras personas también, y aquí la ley se muestra errónea por sus efectos así como la ley de «emergencia nacional» porque si lo que ha pasado en Ceuta no es una emergencia nacional ¿Qué ha sido?
Si no se cambian las leyes la imagen de nuestras costas, de todas nuestras costas, podría llegar a ser algo parecido a esto:

La tormenta perfecta
Y de esta forma se desata la tormenta perfecta. A los hechos referenciados del retorno de las buenas relaciones con Argelia (hecho que le interesa muchísimo a España) y el inicio de la tramitación de la ley de nacionalidad saharaui, que no le interesan nada a Marruecos, se suman el fallo del Tribunal Supremo sobre la entrada en territorio nacional por mar y la inacción del gobierno de la nación desde la invasión de 2021 en el sentido de vigilancia y protección de fronteras para que ocurran los hechos recientemente acaecidos en Ceuta.
Marruecos no ha tenido problema no solo en dejar sino en alentar que 60.000 de sus ciudadanos invadiesen Ceuta a sabiendas de que no iban a obtener nada y, lo que es peor, que con seguridad muchos de ellos fallecerían en el intento como así ha sido y anticipando que los problemas morales solo iban a caer de este lado de la frontera.
Porque entre las personas que entraron hay, según fuentes, en torno a 8.000 menores no acompañados. Y ¿Qué hacemos ahora en España si todavía no tenemos claro cómo distribuir los 1.500 que entraron en la invasión de 2021?
Sin duda nuestros políticos, todos nuestros políticos, deben hacer valer la soberanía y los derechos de los que vivimos a este lado de la frontera. Porque el hecho de no haber reforzado la frontera de Ceuta ni los sistemas de vigilancia desde 2021 podría estar relacionado con el deseo de no soliviantar a Marruecos haciéndole pensar que estamos afirmando nuestra soberanía sobre una ciudad que ese país reclama pero forma parte del territorio nacional español.
Y esto último que acabo de decir no son imaginaciones mías. En 2007, tras la única visita a Ceuta y Melilla de los anteriores jefes de estado españoles, los reyes Juan Carlos I y Sofía, Marruecos retiró su embajador como medida de protesta. No ha habido más visitas a estas ciudades de los anteriores ni de los actuales jefes de Estado, los reyes Felipe VI y Letizia. ¿Hacen falta más pruebas?
Y si esto es así ¿Qué vamos a hacer con Argelia o con la ley de nacionalidad saharaui? ¿Seguimos soliviantando a Marruecos?
El problema de los políticos españoles es que están obsesionados por ideologizar a la sociedad y por sus intereses propios (recordemos los casos de corrupción de este gobierno pero también que Pedro Sánchez está en el poder por la corrupción del Partido Popular).
Y la relación entre España y Marruecos se ha convertido en una de esas relaciones de pareja tóxicas donde uno siempre hace lo que quiere de forma cada vez más vehemente con la intención de someter de forma absoluta a la otra persona, la cual cede una y otra vez hasta el límite para ver si alguna vez el monstruo queda satisfecho y para. Pero esto no pasa nunca porque nunca es suficiente y solo medidas drásticas acaban con esas relaciones, en los casos en los que los agredidos se atreven.
Y si esto es así ¿Quién va a defender de verdad los intereses de TODOS los españoles? Mientras sigamos actuando según veamos si nuestro vecino se enfada o no, seguiremos bajo la bota de Marruecos.
«La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos.»
Louis Dumur



