Sobre España y la federalización

Estamos en unos tiempos convulsos a nivel planetario donde parece que todos los países tienen un estado de sobreexcitación y donde la testosterona ha sustituido al sentido común y la cordura. Parece imperar la ley del más fuerte y como consecuencia todos los principios relacionados con la soberanía, intangibilidad de fronteras, cuestiones jurídicas y solidaridad e igualdad común están a punto de saltar por los aires en una clara demostración de que la memoria histórica de la raza humana es muy débil y, por tanto, estamos condenados a que la historia se repita una y mil veces. ¿Quién se acuerda ya de las 2 guerras mundiales si no es para ver una peli?

En Europa en general y en España en particular los nacionalismos de base «étnica» están en un momento de máxima efervescencia y sin duda son capaces de hacer saltar por los aires todo el equilibrio y solidaridad que se pretendía conseguir en la Unión Europea según sus principios fundacionales.

Curioso dato éste último, ya que al Reino Unido no le ha sentado nada bien el brexit como todos sabemos. Y ahora imaginemos que el Reino Unido se disgregue por nacionalismos étnicos o regiones de fuerte sentir identitario. Tendríamos Inglaterra, Escocia, Gales, Irlanda del Norte, Northumbria, Cornualles. El resultado sería el caos, económico, político y, por supuesto, de bienestar para sus habitantes. Pero claro, la deriva de esto podría ser aún peor, Irlanda del Norte se dividiría entre católicos partidarios de anexión con Irlanda y protestantes, Escocia entre hablantes de Scots, gaélico o habitantes de ascendencia vikinga de Shetland u Orcadas, Y así dibujaríamos un paisaje desolador que solo llevaría a la pobreza integral de la población mientras unas castas gobernantes hacen de su pequeño territorio un patio personal con el que enriquecerse.

Y tenemos un ejemplo muy práctico. Kosovo era una provincia autónoma de Serbia con mayoría de lengua albanesa que se separó de esta última en 1998 y se declaró independiente en 2008 saltándose los principios de soberanía e integridad territorial y estuvo amparado por la Unión Europea y la OTAN, que llegó incluso a bombardear Belgrado en 1999. Bien es verdad que al frente de Serbia estaba Slobodan Milosevic y estábamos en los últimos coletazos de las guerras yugoslavas que llevaron a la desmembración del país causadas por visiones de base étnica y religiosa y que probablemente los habitantes de lengua albanesa tuvieran, en ese marco de estado de guerra, razones para sentirse discriminados pero no es menos cierto que el principio de integridad territorial saltó por los aires, amparado por el mundo occidental desarrollado.

Y hoy en día la minoría de lengua serbia de Kosovo, situada alrededor de la ciudad de Mitrovica, al sentirse discriminada reclama la independencia o anexión a Serbia con los mismos argumentos que los kosovares de lengua albanesa se separaron de Serbia y las autoridades de Kosovo no están de acuerdo. Curioso cambio de vara de medir.

Visto esto, debemos entrar, antes de analizar el caso de España, a exponer diversos conceptos sobre etnias, identidades colectivas, formas de gobierno y origen de los Estados.

Etnia, identidad colectiva, nacionalismo y federalismo

Todos los estudiosos han tenido serios problemas en dar una teoría explicativa sobre el fenómeno de la etnicidad. Cualquier visión que podamos adoptar queda rota por múltiples casos que demuestran lo contrario. Por ejemplo si decidimos que la etnia se basa en principios lingüísticos nos encontraremos con serbios, croatas y bosnios que con la misma lengua se distinguen por la religión, montenegrinos y serbios se distinguen por la historia, así como alemanes y austriacos o griegos y chipriotas.

Los antiguos griegos distinguían los «ethnos» por la historia sobre una misma base lingüística. Etolios, arcadios, espartanos, macedonios, atenienses o beocios eran claramente distinguibles entre sí y así se reconocían por su historia aún cuando tuvieran una base cultural y lingüistica en común que hacían valer en la participación en los juegos olímpicos.

Así pues la idea de etnicidad o identidad colectiva ofrece tantísimas variedades y situaciones a considerar que se somete con gran facilidad a la tergiversación de ideas o a remiendos de la historia para intentar «convencer» o mejor «adoctrinar» a las personas sobre su adscripción a tal o cual grupo étnico o nacional, muchas veces según intereses creados.

La manifestación de la etnicidad politizada es lo que denominamos nacionalismo y éste termino es perfectamente maleable según en qué manos o intereses se encuentre. De igual forma surgen 2 tipos de nacionalismo de forma general en los tiempos modernos. Por un lado el nacionalismo estatal de intención integradora donde el concepto de ciudadanía es el que se pretende primar ( como en Francia, Reino Unido o Estados Unidos) y el nacionalismo minoritario, con conciencia nacional o regional y con movilización social y política en torno a un conflicto centro vs periferia (Escocia, Cataluña, Euskadi, Córcega, Bretaña, Baviera, Lombardía, Alsacia y un largo etcétera)

Precisamente la federalización surge, más que como forma de administración y gobierno, como una forma de acomodación etnoterritorial de las partes integrantes de un Estado. De esta forma, el estado federal se acomoda muy bien a la idea de Estado-nación.

Las federaciones pueden acomodar todo tipo de situaciones, homogeneidad étnica sobre base histórica (länder alemanes), hetereogeneidad étnica (estados USA) o diversidad etnoterritorial (Suiza).

Y sobre España……

España por sus características es, sin duda, un Estado-nación. su riqueza ancestral de culturas hacen que dentro del estado se hablen múltiples lenguas. Además del castellano, el catalán, el euskera, el valenciano, el gallego, el bable, el aranés, el aragonés, y también una multiplicidad de dialectos derivados de las lenguas antedichas. Incluso se habla portugués en algunos puntos fronterizos y el árabe ceutí y el amazigh bereber en Ceuta y Melilla respectivamente.

España nace de una historia común ancestral desde los Pirineos hacia abajo, historia que, independientemente de su riqueza cultural diversa hace de este estado una unidad reconocible de forma histórica. Los romanos la unificaron y romanizaron con el nombre de Hispania y posteriormente los visigodos consiguieron mantener finalmente esa unidad con códigos jurídicos y leyes para todos los ciudadanos, que generaron una clara uniformidad. Cuando surgieron los reinos cristianos frente a la invasión árabe, la riqueza cultural diversa se hizo patente entre las entidades políticas que aparecieron creándose una cierta homogeneidad de intereses en contra del dominio musulmán y de recuerdo histórico de una antigua unidad de proyecto político derivada del reino visigodo y de la Hispania romana. Incluso en ese sentimiento se incluían condados occitanos al norte de los Pirineos y en el actual Languedoc francés.

A este respecto quiero hacer notar que en el reino de Castilla estaban incluidas ls provincias vascas y Diego López de Haro, señor de Vizcaya, iba al frente de las tropas castellanas, Aragón incluía el reino de Aragón y la mayor parte de los condados catalanes con Barcelona a la cabeza, Portugal se había desgajado de León, en León precisamente se incluía Galicia y el reino de Navarra ya ni siquiera tenía frontera con los musulmanes, siendo una carga de caballería iniciada por Sancho VII de Navarra la que decidió precisamente la batalla a favor del bando cristiano, todo lo cual implica una unidad de acción común que se va a mantener hasta nuestros días.

Esto implica claramente una unidad histórica de acción y de convivencia entre gentes tremendamente diversas pero unidas en su convivencia por la historia. El resto, lo conocemos, unidad de las coronas de Aragón (englobando Aragón, condados catalanes, valencia y Baleares) y Castilla (englobando el antiguo reino de León con Galicia y las provincias vascas), incorporación de Navarra y conquista del último baluarte musulmán, el reino de Granada y también de las islas Canarias. En 1492 se inicia la incorporación de América y en 1580 se incorporará Portugal. España inició una unidad de acción amalgamada en la historia común, defensa de la fe católica y en los mismos derechos de sus habitantes respetando sus fueros y costumbres.

No tiene sentido que un estado opresor y fagocitador se preocupe por las culturas de sus súbditos. Más bien se sigue demostrando una unidad de acción que se extendió incluso a las posesiones de España en Europa (ya vimos la fidelidad que mostró el Franco Condado a España aun siendo de lengua francesa)

España así consideraba a todos sus súbditos, y hemos visto en estos días en el debate de investidura como alguna representante independentista hacía referencia a que en la constitución de 1812 todo se consideraba España ( por tanto, España nunca tuvo colonias) y también en torno de sorna decía que los países que se independizaron de España no han vuelto a pedir el reingreso.

Pues bien, viendo la evolución de los estados americanos desde la independencia y su estado actual, mas habría valido tener un mercado propio más amplio que hubiera generado grandes sinergias y menos opciones a que castas minoritarias se quisieran hacer ricas a costa de la mayor parte de la población de estos países.

Y ahora otro pequeño apunte sobre la leyenda negra española. El supuesto expolio del oro y plata de América no era más que el 20 % de lo producido en concepto de impuesto real, el mismo impuesto que se pagaba en toda España ya fuera Europa o América. Ya hubiera querido yo a lo largo de mi vida laboral haber pagado en concepto de impuestos solo el 20 % de lo que ganaba. Ahí lo dejo.

De la realidad de España hoy en día

Visto todo lo anterior, la realidad de España es que es un mosaico de gentes con diferentes lenguas y con sentimientos de nacionalidad y regionalidad arraigados y muy fuertes, pero que siempre han vivido imbuidos de una historia común y siempre se han mezclado sin problemas entre ellos.

Esto no hace sino corroborar que la integración de todas las gentes de la vieja Hispania ha sido permanente y la unidad de acción en la historia también. Pero no es menos cierto que la riqueza y diversidad cultural en todas sus formas se ha mantenido y que la realidad etnoterritorial de conjunto de España es evidente lo cual ha generado una identidad dual única en el planeta.

Lógico por otra parte si tenemos en cuenta la interacción continuada que ha venido siendo normal. Podemos ver como 3 de los 4 grandes bancos del país son BBVA, Caixa y Sabadell. Podemos ver si miramos las etiquetas del supermercado como una inmensidad de productos vienen de empresas de Cataluña, País Vasco o incluso Galicia. Y lo mismo pasa en el sector servicios, cargos políticos o dirigentes de empresa. Obviamente esto no podría ser si hubiera habido un apartheid con respecto a estas regiones.

Puedo entender que Timor Oriental se quisiera separar de Indonesia o Eritrea de Etiopía ya que no había historia en común y sus poblaciones eran claramente alienadas o apartadas.

Pero esto no ha pasado en España. Hemos escuchado recientemente como se dice con una alegría meridiana que España le debe a Cataluña nada menos que 450.000 millones de euros. Se está analizando la diferencia entre ingresos y gastos aportados al estado. Lo que no se analiza es que si Cataluña es una de las regiones mas ricas de España no es por otro motivo que por el hecho de beneficiarse de las sinergias de formar parte de un Estado que es una de las 25 mayores economías del mundo, que tiene una mercado de casi 50 millones de personas en lugar de los 7 millones que supone la población catalana y que se beneficia del hecho de estar incluido en la Unión Europea.

Habría que analizar, por poner ejemplos básicos, si la Caixa sería tan poderosa en un mercado de 7 millones de personas, si el Barcelona FC podría permitirse ser tan poderoso en una liga catalana o si las empresas catalanas podrían exportar con facilidad estando fuera de la Unión Europea o si facturarían lo mismo sin el mercado español.

Lo que sí hemos visto es élites y castas encarceladas y maniobras de apropiación indebida. Exactamente lo que ha ocurrido con los países que se han separado de España. Esas mismas élites que han seguido discursos excluyentes y que han dado lugar a posiciones que hoy en día están fuera de lugar.

Curiosamente esas minorías importantes a las que se refiere el señor Linz son las que han tomado las riendas económicas de un país al que algunos pretenden denostar cuando no es más que el origen de su riqueza.

No pretendo soslayar la conculcación de derechos culturales realizada con los Decretos de Nueva Planta de 1714, ni con la retirada de fueros, ni con las restricciones culturales de época franquista. A fin de cuentas España accedió a la evolución industrial y moderna de forma tardía y todo su desarrollo se formó desde un punto preindustrial y con una conformación irregular, a lo cual no ayudó de ninguna forma el centralismo liberal imperante en buena parte del siglo XIX.

Pero si se ha llegado hasta hoy con la misma riqueza cultural que siempre ha tenido España, si muchos territorios como Valencia, Baleares, o Galicia e incluso muchas de las gentes de Cataluña y Euskadi han comprendido el sentido del país en el que se encuentran, esto es sinónimo de una interacción permanente de forma histórica y no tiene sentido querer separarse por ser rico cuando la riqueza te la ha proporcionado el hecho de poder haber vivido, trabajado, participado e invertido en ese Estado del que te pretendes separar.

Hoy en día todos los derechos culturales están protegidos, así como la diversidad y la libertad democrática de España, por lo que finalmente solo hablamos de ¿dinero? y para quién me pregunto.

Siguiendo estas palabras he demostrado en este artículo que España tiene comunidad de historia y de sentimientos, relaciones civiles entre todos sus miembros y, por supuesto, intereses económicos.

En España, el estado de las autonomías es un estado cuasi-federal con autonomías como Euskadi, que tienen mas poder de autogobierno que los länder alemanes o los estados de Estados Unidos y con una constitución que permite ampliar ese autogobierno a todas las comunidades. Y yo me pregunto ¿Quo Vadis España?

«No hay paz sin justicia»

Juan Pablo II

El burro cayendo, y el arriero perdiendo; entre ellos se irán entendiendo

dicho popular