las elecciones catalanas y el futuro de España

Las elecciones catalanas están íntimamente ligadas al futuro de España, de TODA España. Después de siglos y siglos de historia en común y después de convertirse Cataluña en uno de los ejes fundamentales del desarrollo español está claro que lo que pase en Cataluña redundará en toda España.

Y no solo en España sino que también de forma geopolítica va a redundar en toda la Unión Europea. Y veremos porqué.

Lo primero que analizamos es la distribución de escaños, a saber:

PSC-PSOE 42 escaños

JUNTS 35 escaños

ERC 20 escaños

PP 15 escaños

VOX 11 escaños

COMUNS/SUMAR 6 escaños

CUP 4 escaños

AC 2 escaños

Y el primer análisis que se me ocurre es el de la dicotomía izquierda/derecha. De acuerdo a esto tenemos 72 escaños de izquierda (PSC/PSOE+ERC+COMUNS/SUMAR+CUP) y 63 escaños de derecha (JUNTS+PP+VOX+AC).

El segundo análisis sería la dicotomía independentistas/no independentistas. Y de acuerdo a esto tenemos 61 escaños independentistas (JUNTS+ERC+CUP+AC) y 74 escaños no independentistas (PSC/PSOE+PP+VOX+COMUNS/SUMAR)

Por tanto, y ya que en la democracia española se ha puesto de moda equiparar el mandato de las urnas con la adscripción a un bloque, tendríamos que el mandato es que se gobierne desde una visión de izquierda y no independentista.

Podemos ver los numerosos problemas que plantea esta cuestión de la adscripción ideológica en bloques. El primero es que el más votado es difícil que gobierne si no tiene mayoría absoluta, lo cual desde mi punto de vista hace que la democracia no sea democracia, o cuando menos esté lesionado el espíritu de esta palabra.

Porque a la hora de la verdad cada partido ( y por esto existen partidos) quiere ser el dominante ideológicamente.

En el gobierno de la nación el problema se encona pues se unen partidos de izquierda, derecha, extrema izquierda, independentistas y regionalistas. Es obvio que todos esos votantes no querían que gobernase el partido más votado pero también es obvio que sus ideas de gobierno y expectativas son bien distintas entre sí.

De la misma forma si ahora en Cataluña se juntasen todos los partidos que no han votado PSC/PSOE, éste último no gobernaría aún siendo la lista más votada de forma clara y contundente además.

Esto en ningún caso es espíritu democrático. Si ya es difícil gobernar en coalición con un partido de características «similares» ya nos damos cuenta de lo que supone gobernar «con todo el mundo» con tal de que no gobierne la lista más votada.

Y cuando pasan estas cosas la situación puede adoptar una deriva realmente dramática.

Veamos el mapa de las pasadas elecciones catalanas:

El mapa lo dice todo. En las zonas en rojo el partido más votado es el PSC/PSOE, y no olvidemos que es principalmente en esta zona donde PP y VOX han obtenido sus votos y escaños. Estas zonas son el mayor polo industrial y poblacional de Cataluña, Valle de Arán aparte en el extremo noroccidental donde ni siquiera son de lengua catalana sino aranesa.

Es en las zonas interiores donde JUNTS ha sido el partido más votado, zonas agrícolas y con menor densidad poblacional.

La debacle de ERC es significativa ya que salvo escasas comarcas, principalmente en Tarragona, no domina en votos de forma zonal, dejando al partido como opción ideológica pero sin dominio territorial claro.

De esta forma nos encontramos con un entramado de difícil solución dado que se está hablando de un tripartito entre PSC/PSOE+ERC+COMUNS/SUMAR donde se pondera la cuestión de ser de izquierda pero para ERC supone un trauma terrible dado que además es independentista y después de su debacle es difícil pensar que esté en condiciones de llevar a cabo ninguna acción en este último sentido.

En el otro lado se sitúa la opción propuesta por JUNTS de asumir una «mayoría de obediencia catalana» contando con una hipotética abstención de PSC/PSOE que dado que han ganado claramente sería tanto como ponerse de rodillas y de paso poner de rodillas a la mayoría de catalanes que han votado opciones «no independentistas».

Finalmente la opción del pacto entre el PSC/PSOE y JUNTS se antoja imposible ante la existencia de 2 personalidades muy muy definidas como son Pedro Sánchez y Carles Puigdemont, con gran amor por el poder y por la implantación de sus medidas.

Pero dado que JUNTS está en condiciones de hacer chantaje al gobierno, y por ende, al Estado, no favoreciendo la gobernabilidad estatal, las 2 últimas opciones pasarían por tener a la cabeza de la Generalitat al sr. Puigdemont que ha dicho claramente que va a seguir con el procès pase lo que pase (aunque ni él ni las opciones independentistas han ganado las elecciones).

y yo pregunto a mis lectores ¿todo esto es democracia? ¿de verdad?

Vivimos en un país que parece sentir vergüenza de sí mismo, todo el mundo, de izquierdas, de derechas y ya no digamos los independentistas, cuando la realidad es que todos llevamos muchos siglos con un historia en común, pasando las mismas calamidades pero beneficiándonos de las bondades y del hecho de estar en un país de gran tamaño. Me remito a mi artículo denominado «España y Cataluña. Un desencuentro sin sentido»

Por otro lado lado, y ante esta cuestión, se ha vertido mucha tinta acerca de la posible federalización de España pero esta opción no tiene sentido ya que la federalización está pensada para crear entidades estatales grandes desde la unión de Estados previos consolidados que se ponen de acuerdo para unirse en este sentido. En el caso de España este tipo de pensamiento sería una implosión donde cada cual querría sacar del saco todo lo que pueda con objeto de separarse finalmente

Me remito a mi artículo «Sobre España y la federalización»

Al principio de este artículo comentaba que todo lo que pasa en España tiene consecuencias de todo orden para la Unión Europea.

Por un lado porque España es uno de los grandes estados de la Unión y cualquier implosión afectará gravemente al funcionamiento comunitario máxime en unos tiempos actuales con grandes acechanzas económicas y geopolíticas.

Pero hay otro aspecto todavía más terrible: La implosión nacionalista en España tendría un efecto rebote inmediato en toda Europa. No olvidemos que la unión europea es un proyecto de «integración» y los movimientos nacionalistas son movimientos de «desintegración».

Y no olvidemos los numerosos casos de nacionalismo extremo en Europa: Sin ánimo de ser exhaustivo tenemos Francia (catalanes, vascos, bretones, occitanos, corsos, arpitanos, alsacianos y flamencos), Italia ( padanos, friulanos, alemanes, sicilianos o sardos), Reino Unido (escoceses, galeses, norirlandeses), Alemania (bávaros y lusacianos) o Bélgica (valones, flamencos y alemanes).

Al respecto de esto me remito a mi artículo «Nacionalismos. El cáncer de Europa.«

Tras siglos de historia común en todos los países no imagino por ejemplo, y ante una hipotética independencia de Cataluña, cómo podría negar el gobierno español a las zonas marítimas e industriales catalanas junto con el valle de Arán, la permanencia en España cuando ya son españoles y no se quieren separar.

Podría extenderme con toda Europa hasta organizar un par de centenares de países, pequeños, débiles y gobernados por castas enamoradas del poder, muchas veces corruptas y sin la menor visión de futuro, gobernando pequeños países fácilmente dominables por las grandes corrientes fácticas que recorren el mundo.

Recordemos simplemente la solicitud por parte de la Unión Europea al gobierno de España acerca de las posibles conexiones entre el nacionalismo catalán y Rusia. ¿alguien piensa que un gobierno de la pequeña Cataluña podría estar en igualdad de condiciones con la todopoderosa Rusia?

Es evidente que al resto del mundo le interesa no sólo la balcanización de Europa, sino también su adscripción al concepto de «repúblicas bananeras».

Simplemente la palabra «obediencia» dentro de la reclamación del sr Puigdemont de un gobierno de «obediencia catalana» da mucho miedo ¿que pensarán nuestros compatriotas catalanes?

Y ahora mismo en España y en Cataluña estamos en una encrucijada vital. Si se consiente un gobierno de «obediencia catalana» gobernado por JUNTS saltará en pedazos Cataluña y detrás toda España y si no, tal vez el gobierno de la nación no pueda salir adelante…. o tal vez sí.

Aquí nos podemos remitir al Juicio de Salomón. Al rey Salomón se le presentaron 2 mujeres que vivían juntas y que cada una tenía un bebé. Una noche un bebé murió y al día siguiente las 2 mujeres reclamaban el niño restante como suyo. Como no se ponían de acuerdo acudieron al rey Salomón para que dilucidase la cuestión, el cual mandó a un soldado a que cortara el niño en 2 y diera la mitad a cada mujer.

Pero antes de esta acción, la verdadera madre intervino y le dijo al rey que le diera al niño a la otra mujer. Prefería ver a su hijo en manos de otra antes que muerto.

No se si estoy dando ideas a nuestros `políticos de cualquier adscripción ideológica. Pero ahora tienen la ocasión de demostrar, TODOS, que están ahí sentados para defender los intereses de todos los españoles.

El nacionalismo es una enfermedad infantil, el sarampión de la humanidad

Albert Einstein

El nacionalismo es la extraña creencia de que un país es mejor que otro por virtud del hecho de que naciste ahí.

George Bernard Shaw