La geopolítica de la ampliación de la Unión Europea

Los 10 países candidatos para la ampliación de la Unión Europea están marcados por primera vez en la historia de la Unión Europea por la geopolítica y la estrategia y no por el nivel económico, parámetros de gobierno o políticas de mercado de dichos estados.
La invasión rusa de Ucrania ha supuesto un antes y un después de cara a la visión estratégica por parte de la Unión Europea en cuanto a su necesidad de protección geopolítica y militar. Así pues, países que tardarían décadas en tener la capacidad de acceso a la Unión, son conminados a acelerar sus dinámicas y políticas internas a estos efectos.
Podría parecer que los 2 últimos países son de un rango muy inferior al resto de los países de la UE, y, de hecho, lo son solamente si comparamos dentro de la Unión, pero si vemos el resto del mundo, en toda África solo las diminutas Islas Seychelles alcanzan niveles de 15.000 €, en toda América, descontados Estados Unidos, Canadá y las diminutas islas con facilidades fiscales debemos irnos a Uruguay para alcanzar el nivel de 20.000, Panamá el de 16.000 y Chile, Costa Rica y Guyana el de 15.000.
Los grandes competidores de Estados Unidos por el cetro mundial de superpotencia tienen 15.000 en el caso de Rusia y 11.000 en el caso de China.
Y por curiosidad comparativa Suiza tiene 90.000 €, Noruega 80.000 €, Estados Unidos tiene 75.000 €, Australia 65.000 €, Canadá 50.000 €, Nueva Zelanda 45.000 €, Reino Unido 43.000 € y Corea del Sur y Japón en torno a 30.000 €
Asi que sí, estimados lectores, la UE es un club de países ricos mirados desde dentro y hacia afuera, incluso el más humilde de ellos, Bulgaria, aunque internamente persistan grandes diferencias.
Y lo curioso es que los 10 candidatos a la ampliación de la Unión Europea están más alineados en riqueza con la inmensa mayoría de países africanos, asiáticos (con excepción de los petroleros y los tigres asiáticos) o Latinoamericanos.
Y lo mejor de todo, la geopolítica que les afecta es absolutamente sui-géneris en cada caso y muy difícil de soslayar como podremos observar posteriormente. Y luego están los temas jurídicos, normativos, tecnológicos o gubernamentales.
Está claro que el hecho de que entraran estos países en la Unión Europea sería como introducir un elefante en una cacharrería.
Y sin embargo la geopolítica y la estrategia hacen que la UE los quiera absorber cuanto antes para evitar injerencias incluso en el corazón de Europa de los grandes estados superpotencias como son Rusia y China. y esto puede hacer que la UE renuncie a unos principios que parecían irrenunciables hasta que Rusia invadió Ucrania y puso en alerta a todo el mundo occidental.
Pero si ya de por sí la Unión Europea parece más desunida que nunca con Estados prorrusos como Hungría o Eslovaquia, estados antirrusos como Estonia, Letonia, Lituania o Polonia, estados con gobierno de extrema derecha como Italia y estados atenazados por los nacionalismos como España o Bélgica, los nuevos países a incorporarse además de su atraso con respecto a los ya estados comunitarios aportan más problemas, y muchos de la misma categoría, de los que ya hay en los estados comunitarios, haciendo cundir el miedo hasta el punto de que estados como Suecia o Finlandia han abandonado su tradicional neutralidad para incorporarse a la OTAN.
Y para que hubiera una funcionalidad normal la Unión Europea debería acometer importantes reformas estructurales y normativas que van a representar todo un reto.
Pero un reto casi imposible de soslayar es el de las problemáticas geopolíticas de estos Estados las cuales, a grandes rasgos, paso a enumerar:
UCRANIA
Ucrania está representando un terremoto geopolítico. Si Rusia triunfa, vencerá la tesis de que un estado puede coger lo que quiera «manu militari» siempre que la razón de la fuerza triunfe. Y como dice el dicho, Rusia no puede perder. La reconstrucción de Ucrania ya costaría a estas alturas más de 450.000 millones de euros, y lo que queda.
A este país se le considera el colchón indispensable como parapeto de contención por la Unión Europea ante la todopoderosa y temida Rusia. Por eso es un país clave para la definición de la política estratégica de seguridad comunitaria. Sin embargo el desgaste geopolítico, militar y económico que está suponiendo para los países comunitarios es enorme y solamente el tiempo nos dirá hasta donde llegará este conflicto.
Por otro lado cualquier intento de colar por la puerta de atrás a Ucrania sería muy mal visto por los países balcánicos que llevan muchos años con negociaciones y reformas estructurales para lograr el acceso. Por eso la UE tiene la tendencia a hacer un equivalente a «café para todos» en lo que a la ampliación respecta.
Por parte de Rusia, su visión no es otra que la de ver en Ucrania la «cuna» de la nación rusa y se siente por cuestiones históricas con derecho a apropiarse parte o todo, como ya empezó haciendo con Crimea en 2014.
Me remito a mi artículo sobre la génesis de Ucrania
MOLDAVIA
Otro ejemplo de país mediatizado por Rusia. Los habitantes de Moldavia, uno de los países más pobres de Europa y con una administración pública muy débil, son de mayoritaria habla rumana y han votado mayoritariamente por opciones europeístas pero la cantidad de de reformas que tienen que hacer es inconmensurable.
Y además tienen una zona rebelde autoproclamada independiente, Transnistria, poblada por rusos y ucranianos y con todo un ejército ruso acantonado allí, el cual representa un peligro tanto para Ucrania como para Moldavia.
Adjunto enlace a mi artículo: Transnistria: la peligrosa trastienda de Ucrania.
GEORGIA
Otro país que representa un desafío para la Unión Europea. Hace más de 30 años se autoproclamaron independientes las repúblicas de Abjasia y Osetia del Sur, con sus correspondientes guerras y limpiezas étnicas y en las cuales también hay acantonados soldados rusos ya que estas repúblicas están reconocidas por Rusia.
Se trata de un país cuya población tiene un odio generalizado hacia Moscú y cuya tendencia es la occidentalización pero con unas oligarquías poderosas y pro-rusas fruto de los viejos tiempos de la era soviética.
Por tanto las viejas oligarquías intervinieron para no apoyar las sanciones occidentales contra Moscú y, como hemos visto por la televisión recientemente, han sacado a la luz la ley denominada Ley de Injerencia Extranjera percibida por la población como claramente prorrusa, lo cual ha ocasionado severas protestas en las calles.
De hecho Georgia no tiene ni las condiciones para garantizar una elecciones justas.
Mucho recorrido le queda a Georgia, aunque tal vez la geopolítica pueda acortar los plazos.
BOSNIA HERZEGOVINA
Este país con origen en la antigua Yugoslavia es uno de los exponentes más lacerantes de uno de los grandes problemas que atacan a la Unión Europea: el nacionalismo.
De hecho es uno de esos países sobre los que resulta difícil explicar tanto su existencia como su sostenimiento. Tiene una estructura de tipo federal con una entidad denominada Federación Bosnio-croata, poblada como su nombre indica por bosnios (lengua bosnio-serbo-croata y religión musulmana) y croatas (lengua bosnio-serbo-croata y religión católica) y otra entidad denominada República Sprska poblada por serbios (lengua bosnio-serbo-croata y religión ortodoxa). Por si fuera poco está el distrito de Brcko poblado a partes iguales por bosnios, serbios y croatas.
Todo un galimatías donde las diferentes poblaciones están enfrentadas por cuestiones nacionalistas. Solo la tutela comunitaria y la esperanza de entrar en la UE parece apaciguar la situación.
Todo esto convierte al país en el menos preparado de todos ya que conseguir una unidad de acción resulta prácticamente imposible dada la animadversión entre comunidades.
El nacionalismo es un cáncer para Europa y con este Estado se introduciría un nuevo elemento de desagregación generando un efecto reflejo en los estados preexistentes.
Adjunto enlace a mi artículo
SERBIA
Otro país tradicionalmente prorruso. Bien es cierto que los serbios desean entrar de lleno en la Unión Europea pero son amigos de Rusia y en esto se alinean claramente ahora con Hungría y Eslovaquia.
El avance de las reformas deja mucho que desear y algunas son inexistentes. Incluso hay ciertas dudas sobre su calidad democrática.
Y está el conflicto de Kosovo: antigua república autónoma de Serbia poblada mayoritariamente por albaneses y que se separó tras el bombardeo sobre Belgrado de las fuerzas de la OTAN, quedando tutelado por la UE. De su caso hablaremos más adelante.
Pero lo cierto es que el conjunto de estas características hacen que el avance serbio esté siendo claramente lento. Y ya no hablamos solo de reformas de gobierno, económicas, judiciales o normativas sino de cuestiones relacionadas con el nacionalismo (serbios/ortodoxos vs albaneses/musulmanes) y con la integridad territorial (territorio arrancado de un país soberano que se declara independiente)
todo un desafío para Europa.
KOSOVO
Como hemos podido ver, el asunto de Kosovo es de los más dramáticos al situarse en el mismo corazón de Europa. Considerado por los serbios cuna de su nación, está poblado mayoritariamente por albaneses musulmanes. Está apoyado lógicamente por Albania y su independencia ha sido reconocida oficialmente por muchos países incluso de la UE, pero no por otros.
Y el interés subyacente no es otro que el hecho de que reconocerlo significaría para muchos estados dar carpetazo no solo al principio de integridad territorial, en este caso de Serbia, sino dar pábulo a los movimientos nacionalistas que ese país tenga dentro de sus fronteras.
Y un ejemplo claro es España. Si reconoce a Kosovo da pie a sus propios movimientos nacionalistas a querer seguir ese camino ante los hechos preexistentes.
Adjunto enlace a mi artículo Sobre España y la federalización
Desde esta perspectiva resulta complicado un acuerdo Serbia/Kosovo dado que, aunque ambos han dado por buenos los avances propuestos para la normalización entre los dos, la realidad es que nada se ha firmado. Y claro, está el asunto de la minoría serbia de Kosovo.
A la vista de los acontecimientos parece que nadie podría quitarles ese derecho pero
Curiosos los nacionalismos, se erigen en el papel de víctimas o verdugos según el lugar donde se encuentren, y, por supuesto, una vez instalados en el poder se vuelven igual de imperialistas y territoriales que cualquier otro Estado del mundo, negando derechos a sus minorías internas.
ALBANIA
Albania por su parte, ya integrada en la OTAN, presenta un 70 % de población musulmana y una minoría griega en su zona sur. Además apoya a las minorías albanesas de Montenegro y Macedonia del Norte y, por supuesto, a Kosovo.
Otro caso de difícil comprensión mutua.
Por otro lado el país presenta grandes carencias de infraestructuras, inversión tecnológica y trabajadores cualificados. Es obvio que cumplir las expectativas comunitarias le llevaría a Kosovo muchos años de reformas salvo una «urgencia» de la Unión Europea.
Todo ello a pesar de que la integración de Albania no es un asunto popular entre los estados de la Unión Europea, al igual que pasa con Turquía.
MONTENEGRO
El caso de Montenegro es paradigmático de que las excusas para el nacionalismo pueden por muchos motivos, uno es la lengua, otro es la religión y en el caso de Montenegro, la historia.
La existencia de Montenegro se basa en la historia distinta de los serbios aunque hablen la misma lengua y tengan la misma religión. No obstante tiene minorías siendo la albanesa muy relevante.
Probablemente es de los países más avanzados hacia el proceso de integración pero las deficiencias judiciales y la proliferación de bandas criminales organizadas junto a la alargada mano rusa suponen un hándicap muy serio pendiente de resolver. A su favor tiene que ya está encuadrado en la OTAN.
MACEDONIA DEL NORTE
Denominado inicialmente como Antigua república yugoslava de Macedonia, se topó con el veto griego por la disputa del nombre del país respecto al antiguo reino griego gobernado por Alejandro Magno
Finalmente, por supuesto sin unanimidad por parte de la población, adoptó el nombre oficial de Macedonia del Norte, nombre aceptado por Grecia, lo cual le puso en el disparadero para ser miembro de la Unión Europea.
Y la geopolítica vuelve a entrar en escena. Macedonia del Norte tiene una importante minoría albanesa y también una minoría búlgara y precisamente Bulgaria establece un veto tras el inicial de Grecia, con objeto de obtener garantías para la minoría búlgara.
Reconocer una minoría búlgara podría ser la antesala de mayores avances en este sentido. De hecho la población macedonia del norte está en pleno proceso de autoafirmación mientras intenta integrarse en la Unión Europea.
TURQUIA
Un caso muy especial. Candidata desde 1999 siempre ha quedado parado su proceso de adhesión por su gran tamaño territorial y de población, que por otro lado es mayoritariamente musulmana.
Turquía absorbería en primera línea los fondos estructurales de desarrollo poniendo en la Unión Europea una masa de musulmanes superior a los 80 millones de personas.
El giro autoritario al mando de Erdogan, islamista, no ha ayudado nada de cara al proceso de adhesión.
Además Turquía siendo de la OTAN, es aliada habitual de Rusia, tiene la minoría separatista kurda y mantiene una política de panturquismo apoyando aquí y allá a los países con lenguas de origen turco como Azerbaiyan.
Todo esto hace imposible una alineación de las políticas turcas con la de la Unión Europea por no hablar de los discursos de rechazo identitario realizados por algunos políticos comunitarios.
Por si hubiera poca geopolítica turca, mantiene una disputa eterna con Grecia en cuanto a la delimitación de las fronteras entre los 2 países en el mar Egeo.
CONCLUSION
Es evidente que los países candidatos a la entrada en la Unión Europea no dan la talla en ningún parámetro que analicemos pero los intereses estrictamente geopolíticos son los que seguramente marcarán el futuro de todos nosotros.
Y las lenguas, las religiones, el nacionalismo, la historia, el desarrollo económico, político y social y la influencia rusa se interponen ante cualquier situación exitosa.
La geopolítica de la ampliación de la Unión Europea es muy importante y nos afecta a todos.
La Unión Europea es nuestra respuesta a la globalización. Solo juntos podemos garantizar seguridad, bienestar y paz en Europa
Ángela Merkel
Si la civilización de Europa se hundiese, como se hundió Grecia, la desolación intelectual que resultaría de ello sería tan profunda como lo fue entonces.
Albert Einstein




