IRÁN NO SE RINDE, NI LO HARÁ NUNCA

Estamos tan acostumbrados en nuestro mundo a las guerras y conflictos de todo tipo que los mercados mundiales simplemente realizan correcciones puntuales de previsiones de beneficio de medio punto o un punto y listo. Ya se considera que el conflicto tendrá una duración limitada y los sistemas económicos volverán a sus cauces, porque se presume que la economía lo es todo y está por encima de todas las demás consideraciones profundas relativas a los países y cómo y porqué se comportan de un modo u otro.

Pero la geopolítica ha llegado para quedarse, si es que alguna vez se había ido, y para demostrarnos que la economía pura no lo es todo sino que es fácilmente influenciable a consecuencia de los diferentes acontecimientos geopolíticos.

Y, al igual que ocurre en las relaciones entre personas, cuando no se tiene en cuenta la profundidad del otro, sus circunstancias, sus características o sus inquietudes, el resultado es la confrontación total donde no suele tener el protagonismo quién o qué país es más fuerte sino el que tiene mayor determinación.

Donald Trump debió pensar que ser la superpotencia número uno del mundo con la mayor capacidad militar sería suficiente para doblegar a los gobernantes iraníes y que estos rindieran su país y su religión.

La humanidad está condenada a repetir su historia por no leerla y no tener en cuenta ni su historia ni la de los demás. Estados Unidos no consiguió nada en Vietnam, Corea, Afganistán, Irak o Somalia. ¿Que hacía pensar que aquí sería posible lograrlo?

El miércoles día 22 de Abril, vencía el enésimo ultimátum dado por Trump a Irán, y ante la determinación de Irán, la administración Trump ha suspendido un nuevo viaje a Pakistán para entablar negociaciones mientras comenta que la tregua durará mientras Irán quiera.

El resultado es que Irán no se rinde, ni lo hará nunca.

Y ahora ¿qué hacemos los demás mientras nuestras economías se degradan hasta el punto de poder llegar a situaciones de estancamiento con inflación (estanflación) o incluso recesión global?

Qué es Irán ?

Irán es 3 cosas: una cultura milenaria, un país multiétnico y una religión.

Cultura Milenaria

La zona donde se encuentra Irán, engloba regiones de cultura milenaria entre las cuales se encontraba la antigua Persia, nombre que Irán tuvo hasta 1935. Con Ciro el Grande se inicia el Imperio persa aqueménida, el cual fue uno de los grandes imperios de la antigüedad con gran influencia en la cultura occidental dada su relación con los antiguos griegos. Este Imperio abarcó un periodo desde el año 550 a.c. hasta el 331 a.c., momento en que es conquistado por la Macedonia de Alejandro Magno.

Persa-aquemenida

Fuente: Wikipedia

Cuando el Imperio persa se inicia en 550 a.c. faltaban nada menos que 2.170 años hasta que los primeros colonos del barco Mayflower pusieran sus pies, en 1620, en la costa este de lo que hoy es Estados Unidos.

El siguiente momento de apogeo persa vendrá con el Imperio sasánida, entre los años 224 y 651, gran antagonista del Imperio Roma, el cual jamás pudo conquistarlo.

Persa-sasanida

Fuente: Wikipedia

Hoy en día esta religión sigue activa y se estima que tiene cerca de 300.000 seguidores distribuidos principalmente entre los parsis (emigrantes persas en India, principalmente Bombay), los iraníes de Yazd y emigrantes en Estados Unidos y Canadá

Esta religión ha resultado ser tan poderosa que el filósofo alemán Friedrich Nietzche escribió entre 1883 y 1885 la que está considerada su obra maestra “Así habló Zaratustra” donde expresa sus principales ideas basadas precisamente en esta religión.

La siguiente gran dinastía histórica antigua persa, ya independiente del dominio árabe, es la dinastía Safávida, entre 1501 y 1736, con la cual el chiismo pasa a ser en 1501 la religión de Estado.

Persa-safavida

Fuente: Wikipedia

Tras la dinastía Safávida, empezó a gobernar la dinastía Afsárida, que estuvo en el poder entre 1736 y 1795, cuyo primer gobernante, Nader Sah fue el primero en la historia de Irán en proclamarse Shah de Persia.

En cualquier caso, a partir de 1750 hubo divisiones según diferentes clanes y dinastías que no controlaron el actual Irán de forma global.

Veamos su extensión

Persia-afsarida

Por cierto, observamos como el control del estrecho de Ormuz parece una tendencia dominante en los diversos estados persas.

País multiétnico

Irán es, al igual que la inmensa mayoría de los Estados del mundo, un país multiétnico siendo por tanto un Estado-nación, creado desde una historia común de sus zonas de actuación y donde, aunque la etnia persa supone más del 50 % de la población, conviven otras 10 etnias principales con claras zonas de asentamiento e influencia entre las que podemos destacar kurdos, azeríes, árabes o baluches. Veamos un mapa

Iran-etnias

Fuente: Wikimedia Commons

Y, como podemos ver, no todas las etnias son chiítas. Una parte de los kurdos y los baluches son sunnitas.

Quiero destacar que, aparte de los árabes asentados en Juzestán, lindando con Irak y en la zona del estrecho de Ormuz, todas las etnias pertenecen a la familia irania de lenguas dando una gran uniformidad al origen, asentamiento e historia de estas.

Una religión

Aunque hemos visto que algunos grupos poblacionales pertenecen a la rama sunnita del Islam, más del 90 % de los iraníes, de todas las etnias pertenecen a la rama chiíta del Islam, convirtiéndose de este modo en la marca de identidad común a los habitantes de Irán y convirtiendo este país en la encarnación de la existencia y permanencia de esta rama del Islam.

Esta rama del Islam también está presente en el sur de Irak, Azerbaidján, Bahrein, Siria, Líbano (con el famoso protagonismo de Hezbollah) o Yemen (con el no menos famoso protagonismo de los hutíes).

Evolución de Irán desde 1795 hasta 1925

Este período se muestra especialmente lesivo para Persia porque queda dentro de los conflictos de intereses de potencias extranjeras en expansión como son el Imperio ruso o el Reino Unido, y, en menor medida, el Imperio turco otomano y Francia. Y todo se complicó cuando se descubrió petróleo en 1908.

A partir de 1795 Aga Muhammad Kan, instaura la dinastía Kayar, se proclama Shah y unifica Persia, pero los intereses de potencias extranjeras en expansión le suponen a Persia perjuicios de toda índole.

Dos guerras con Rusia ( en 1804-1813 y 1826-1828) le suponen la pérdida de los territorios del Cáucaso, hoy repúblicas de Georgia, Armenia y Azerbaiján.

En 1856, una guerra contra Reino Unido le supuso a Persia la pérdida de Herat, ciudad hoy situada en Afganistán.

La inestabilidad interna en Persia fue la tónica iniciándose la organización de movimientos constitucionalistas.

Y, en 1907, por un acuerdo conjunto, Rusia y Reino Unido se reparten zonas de influencia en Persia.

En 1908 se descubre petróleo, beneficiándose de ello compañías británicas mientras fuerzas constitucionalistas obligan a huir del país en 1909 al Shah.

Su sucesor, Ahmad Sah, último Shah de la dinastía Kayar vio como su país era invadido por tropas rusas, turcas otomanas e incluso una misión británica, siendo depuesto y sustituido definitivamente por Reza Kan, fundador de la dinastía Pahlevi.

La dinastía Pahlevi 1925-1979

Reza Kan se proclama Shah de Persia y en 1935 cambia el nombre del país por el de Irán, en el que engloba a todas las diferentes etnias de estirpe irania que lo pueblan. Fue un gran impulsor de la modernización del país pero su simpatía por el régimen nazi hizo que el Reino Unido y la Unión Soviética invadieran el país teniendo que ir al exilio,, en 1941, donde murió.

Le sucede su hijo Mohammad Reza Pahlevi, último Shah de Irán, el cual siguió protagonizando avances en su país.

En 1951 es elegido democráticamente como primer ministro Mohammad Mosaddegh, el cual nacionalizó la industria petrolera, hasta el momento de propiedad británica, lo cual puso en su contra al Reino Unido y Estados Unidos, que conspiraron para que se produjera en 1953 un golpe de estado del ejército iraní contra Mosaddegh.

El resultado fue una concentración de poder en manos del Shah, el cual en 1967 se proclamó Sahansah ( literalmente «Rey de Reyes», título usado por los antiguos emperadores del Imperio persa aqueménida)

El Shah trajo de vuelta a las compañías petroleras extranjeras y aumentó el gasto en educación, industria y salud convirtiendo al ejército iraní en uno de los mejores del mundo, y alcanzando el nivel de vida de los iraníes la cota más alta jamás conocida.

Pero los movimientos revolucionarios dentro de Irán iban a desembocar en el fin de la monarquía y el advenimiento del régimen actual de los Ayatolás.

La revolución iraní 1978-1979

Los clérigos chiítas siempre tuvieron una gran influencia en la sociedad iraní y tuvieron un gran protagonismo en las manifestaciones contra el Shah que empezaron en 1977 y se intensificaron en 1978 llegando a paralizar el país.

El Shah se fue al exilio en Enero de 1979 y fue autorizada la llegada del Ayatolá Jomeini, desde su exilio en Paris, siendo aclamado por la multitud como nuevo líder del país.

Los iraníes votaron una constitución republicana y teocrática convirtiéndose Jomeini en «Guía de la Revolución»

Porqué Irán ni se ha rendido ni se va a rendir nunca

Irán encarna el alma de la rama chiíta de la religión islámica, teniendo en su seno 2 ciudades santas del chiísmo, Qom y Mashhad, siendo el 90 % de sus pobladores seguidores de esta religión.

En la rama sunnita del Islam, mayoritaria en el mundo árabe, la autoridad religiosa emana del Corán y de la sunna (que son las enseñanzas de Mahoma), mientras que en la rama chiíta la autoridad religiosa emana de los guías espirituales.

Y estos tienen un gran poder. Solo hay que ver que a pesar de las mejoras de vida protagonizadas por la gestión de gobierno del último Shah, los clérigos pudieron focalizar y dirigir protestas que consiguieron derrocarle e instaurar no un régimen democrático sino uno teocrático.

De forma que,si establecemos una comparativa, querer derrocar al gobierno iraní sería como querer derrocar al gobierno del Vaticano quitando al papa y a algunos cardenales. Seguirían nombrándose papas y cardenales y los seguidores seguirían ahí.

Exactamente eso es lo que está pasando en Irán. Cuantos más líderes religiosos mueren, más mártires hay y se siguen nombrando más líderes que jamás quebraran su religión rindiendo el país y la forma de gobierno.

Recientemente hemos visto que ha habido protestas de muchos iraníes en contra del gobierno de los Ayatolás pero no hay nada que nos indique que el seguimiento sea masivo o, al menos, lo suficientemente importante como para deponer al régimen teocrático. Está claro que un cambio de régimen solamente lo pueden protagonizar los propios iraníes.

De hecho, Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania en la Conferencia de Guadalupe de Enero de 1979 decidieron dejar de apoyar al Shah ante la evidencia de no poder evitar su caída.

La intervención de países occidentales como Estados Unidos no se puede imponer desde la lógica de la fuerza, el poder, el dinero o la «democracia estilo occidental».

Hay que ver lo que nos dice la historia y hay que tener en cuenta culturas, circunstancias, religiones y costumbres de todo el planeta porque de lo contrario nos enfrentaremos a consecuencias cuyo alcance no podemos imaginar pero del que sí podemos predecir su extensión. Todos nosotros.

La geopolítica nos afecta a todos.

Para saber más sobre Irán se puede leer mi artículo titulado «Irán y el apocalipsis mudial» https://actualidadgeopolitica.es/iran-y-el-apocalipsis-mundial/

«Aquellos que no pueden recordar el pasado, están condenados a repetirlo»

George Santayana

«No nos rendiremos. Cualquier ataque de Estados Unidos tendrá consecuencias»

Alí Jamenei. Líder supremo de Irán 1989-2026