Ganó Trump, y ahora qué?

El 5 de Noviembre de 2024 la población de Estados Unidos decidió cambiar de forma radical la manera de gobernar su país, la visión de los patrones de conducta comunes en lo que podemos denominar el mundo occidental, del cual hasta la fecha Estados Unidos era faro y protector, y, en definitiva, la manera de concebir la existencia de Estados Unidos en el planeta, lo cual inevitablemente tendrá consecuencias en todos los órdenes a lo largo y ancho de nuestro mundo y, muy especialmente, para los países del mundo desarrollado occidental, el cual de ahora en adelante deberá decidir si la presencia de Donald Trump en la Casa Blanca se convierte en un castigo o en una oportunidad de crear, por fin, políticas que de verdad sean por y para los ciudadanos.

Porque, no nos engañemos, Donald Trump va a acometer una a una todas las políticas y medidas que ha venido anunciando ya que los ciudadanos norteamericanos han puesto en sus manos todo el poder para ello y el motivo no es otro que el hecho de que ellos, al igual que los ciudadanos europeos y occidentales en general, han sentido una desconexión total entre los diferentes políticos, de uno u otro signo, y las necesidades de la población común, esa que lo único que desea es poder prosperar en paz y ver que sus familias tendrán un futuro.

Y esa desconexión entre políticos y población la hemos podido observar una vez más en España con los acontecimientos de Valencia. Mientras políticos de uno y otro signo se echan la culpa unos a otros de lo que se debía hacer y no se hizo y, es más, se pretende sacar rédito político de los fallos del contrario, la población común sufre y espera respuestas, ¿no creen ustedes que si Donald Trump fuera español esta población valenciana, y probablemente toda la española, podría ser que también le votara?

Porque esto no va de ideologías. De hecho de entre las propuestas de Donald Trump unas las podemos situar más hacia lo que habitualmente llamamos derecha pero otras se pueden situar más a la izquierda y su único objetivo declarado es el de mejorar la vida de sus ciudadanos.

Se ha dicho que Donald Trump ha conectado con la América profunda, y es verdad, pero es que la América profunda no se diferencia prácticamente en nada de la España profunda, de la Italia profunda, de la Francia profunda o del Reino Unido profundo. En España, en Valencia, han quedado igualados hombres y mujeres, agricultores y urbanitas, empresarios y obreros, autónomos y comerciantes, personas religiosas y no religiosas, personas de todas las orientaciones sexuales, nacionales e inmigrantes, niños y niñas, gentes con pensamiento de derecha y con pensamiento de izquierda, pero han quedado todos igualados a la baja, al final de unas vidas labradas con muchos años de sacrificio a las que todo se les ha venido abajo y, por desgracia, en muchos casos de manera definitiva, a cuyas familias aprovecho para dar mi más profundo pésame.

Y mientras tanto los políticos, amparados en ideologías que ya nada aportan a la vida del común de las personas, demuestran una desconexión total con la población, una hipocresía, una ambición y una falta de capacidad rampantes, mientras se enzarzan en discusiones bizantinas que no generan soluciones para la inmensa mayoría de la población.

Y ahora voy a hacer una lectura tranquila, objetiva y sin tintes ideológicos de ningún tipo acerca de los motivos de la victoria de Donald Trump y lo que puede esperar Estados Unidos, el resto del mundo y los mercados de su mandato.

La geopolítica de los resultados

Las elecciones de Estados Unidos también pueden leerse en clave geopolítica.


Lo primero que hay que analizar sobre la victoria de Donald Trump es la forma en la que se ha producido su victoria. En el momento de escribir este artículo todavía falta un pequeño porcentaje por escrutar pero es posible ver que Donald Trump se ha llevado aproximadamente el 50 % de los votos y Kamala Harris un 48 %, con una diferencia a favor de Trump de entorno a 3,6 millones de votos ( 74,8 millones de votos para Trump y 71,2 millones de votos para Kamala). Esto es, una victoria ajustada, como se preveía en cualquiera de los casos, si bien el particular sistema electoral de Estados Unidos hace que Trump lleve 312 compromisarios frente a los 226 de Harris. Veamos como queda el mapa.

Elecciones-usa

Lo segundo que podemos analizar es dónde se ha concentrado el voto. Resulta curioso observar que si tomamos las 46 ciudades de Estados Unidos con más de 500.000 habitantes, Kamala Harris vence o va en cabeza, en el momento de escribir este artículo, en 40 de ellas, mientras que Donald Trump lo hace en 6.

Como una imagen vale más que mil palabras podemos ver el mapa electoral de Ohio, uno de los estados que forma parte del antiguo polo industrial de Estados Unidos, hoy denominado «cinturón del óxido»

Ohio2

Y podemos observar que en todas las grandes ciudades de Ohio, esto es Cleveland, Columbus, Cincinnati, Dayton, Toledo y Akron (al lado de Cleveland) ha ganado Kamala Harris, siendo el resto de condados para Trump con una solitaria excepción.

Sin embargo las cifras globales a la fecha son de 3.116.000 votos para Trump (55,2 %) y 2.476.000 votos (43,9 %), y, por supuesto, los 17 votos electorales que corresponden a este estado han sido para Trump.

Y este es un patrón que se repite a lo largo y ancho de la geografía del país, siendo la primera conclusión el hecho de que en las ciudades el cosmopolitismo, el activismo, las luchas por principios ideológicos e incluso de clase y el mantenimiento de los statu quo tradicionales han hecho valer su concentración en las grandes ciudades si bien es cierto que el mensaje de Trump ha calado en parte importante de las capas urbanas de la población aunque no haya sido suficiente para superar el voto demócrata en este tipo de población.

Un segundo análisis nos lleva a ver dónde ha ganado Kamala Harris en cómputo total y han sido 2 grandes zonas; en la costa este todos los estados de Nueva Inglaterra y los estados habitualmente más activos económicamente como Nueva York, Nueva Jersey, Maryland, Delaware, el distrito de Columbia con Washington, y Virginia. La excepción ha sido Pennsilvania que se ha comportado más como un estado del cinturón del óxido; por otro lado la costa Oeste con California, Oregón y el estado de Washington.. Todos estos son los estados con más concentración de población urbana y donde dominan las corporaciones industriales contra las que arremete Trump por su falta de «nacionalismo», así como las viejas capas republicanas neoconservadoras y libertarias enfrentadas con Trump y que han quedado excluidas del partido.

Otro dato muy interesante es ver como el viejo sur, ligado a los antiguos estados confederados en la guerra de Secesión, ha quedado dominado por Donald Trump, con la excepción ya comentada del estado de Virginia.

Y de entre los estados con gran población hispana, Arizona, Nevada, Texas o Florida han balanceado sus votos populares a favor de Donald Trump en cómputo global.

Está claro que el mensaje de Donald Trump, dirigido a la América profunda, a favor de una gran masa de personas de raza blanca con base cultural cristiana en cualquiera de sus formas, a favor de las pequeñas y medianas ciudades, a favor de las pequeñas y medianas empresas, a favor de autónomos ,comerciantes y agricultores y a favor de obreros de toda índole ha calado hondo en detrimento de la economía de gigantes empresariales y de macromagnitudes que nada representan para la gente común. Es más, el discurso ha ido más allá y en torno al 50 % de los hispanos le ha votado, un tercio de la población de origen asiático y un quinto de la población de origen afroamericano, llegando incluso a capas de población de alto nivel cultural como son los estudiantes universitarios.

Podríamos pensar que una gran parte de la población comentada debería votar de forma natural por el partido demócrata pero Trump ha basado su retórica no en un discurso de clase sino en un discurso de cultura común y objetivos microeconómicos que son los que de verdad importan al común de la gente.

A la gente común le importa la inflación para poder llegar a fin de mes, le importa si puede tener un trabajo estable, si puede tener bienes básicos de consumo o vivienda, y si ellos y sus familias pueden prosperar en la vida. pagar los menores impuestos posibles, y , que, si algo malo ocurre, tendrán un país detrás que les defenderá y velará por sus intereses de verdad y no con declaraciones vacías. De nada les sirven grandes y exitosas actuaciones militares en el extranjero, el liderazgo mundial o lo bien que vayan las grandes multinacionales o las bolsas.

Esa es la lectura que ha hecho Trump y ese es el motivo por el que tiene todos los resortes del poder en Estados Unidos. Y todo traerá consecuencias y será a nivel planetario.

La geopolítica nos afecta a todos.

La economía actual de Estados Unidos

Datos positivos

  • La cifra de paro es inferior al 4 % , dato histórico en Estados Unidos
  • En el tercer trimestre de 2024 el PIB crece un 0,7 % (anualizado 2,8 %)
  • Todas las partidas avanzan salvo inversión residencial.
  • El consumo privado aumenta en un entorno de mercado laboral dinámico.
  • La inflación se ha reducido camino del 2 % .
  • El índice industrial PMI mejora en manufacturas y servicios.
  • Hay una mejoría de las exportaciones (2,2 % tercer trimestre 2024 vs 0,3 % en el segundo trimestre)
  • La reserva federal vuelve a bajar los tipos un 0,25 %
  • Nivel fiscal bajo (30 % del PIB)
  • Los programas de gasto e inversión han sido mantenidos.

Se podría decir que estos datos deberían haber amparado la gestión de Joe Biden en particular y del partido demócrata en general de cara a las elecciones pero hay una serie de factores negativos que han sido un contrapeso a los datos expuestos.

  • La inflación tras la pandemia llegó al 9 % y se mantuvo mucho tiempo. esto crea recuerdo negativo y las expectativas actuales son alcistas.
  • se han creado la mitad de los 100.000 puestos de trabajo que se pensaban crear y un 40 % ha sido con inmigrantes.
  • el ahorro acumulado en la pandemia se acaba e incidirá en el consumo privado
  • el endurecimiento monetario de la Reserva Federal en el pasado también pasa factura.
  • Los gastos generados por los huracanes Helena y Milton y la huelga de Boeing.

Los seis grandes temas macroeconómicos que afrontará Donald Trump

1.- La balanza de pagos

Hemos visto que en el tercer trimestre de 2024 hay una mejoría de las exportaciones pero mayor fue el aumento de las importaciones, que aumentaron un 2,7 % en el tercer trimestre de 2024 cuando en el segundo semestre este aumento fue del 1,88 %.

El resultado es un déficit de la balanza comercial sostenido, que para Estados Unidos supone volúmenes del 5-6 % de su PIB. y que obviamente Donald Trump no está dispuesto a asumir..

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2.- Los aranceles

Probablemente uno de los temas más controvertidos con los que Donald Trump tendrá que lidiar. Voy a tratar de explicar paso a paso su visión de la situación.

Imaginemos una industria textil como las que afloraban en el antiguo cinturón industrial de Estados Unidos, hoy cinturón del óxido. Esta empresa amparada en la globalización general decide deslocalizarse e irse a producir a otro país puesto que los costes, especialmente de mano de obra, son más baratos. Y son más baratos porque en otros países no hay tanta regulación a favor de los derechos y seguridad de los trabajadores, entre otros motivos.

Este es precisamente uno de los motivos por los que Donald Trump está en contra de las grandes corporaciones y multinacionales que según él en nada pensaron en los intereses de su propio país. Por eso Donald Trump es anti-libertario y por eso relaciona a las castas gobernantes (de ambos partidos) con este tipo de negocios.

Y esta explicación vale de igual forma para productos que directamente son muy competitivos por calidad y precio por los condicionantes de origen de los países de los que proceden, como por ejemplo , China, el gran adversario comercial para Donal Trump.

El resultado son productos a la venta más baratos que se introducen en Estados Unidos. La empresa aumenta beneficios pero en Estados Unidos se produjo un coste económico, laboral y social en la zona donde se deslocalizó y además esto obliga a las empresas locales que no se han deslocalizado a ajustar los precios a la baja si quieren mantener un nivel de ventas que soporte su negocio. Es la ley de libre mercado pero las consecuencias son más empresas que se quieren deslocalizar para aumentar beneficios, más zonas del país con problemas económicos, laborales y sociales y salarios tendentes a la baja y menos derechos para los trabajadores y todo ello para soportar los negocios dentro del propio país.

Y esta explicación vale de igual forma para productos que directamente son muy competitivos por calidad y precio por los condicionantes de origen de los países de los que proceden, como por ejemplo , China, el gran adversario comercial para Donal Trump, dado que China tiene capacidad para competir en calidad y precio en todas las líneas de producción tecnológica y coches eléctricos con una producción masiva, y, además sus empresas tienen el apoyo incondicional e inmediato de su gobierno dada su forma de gobierno autocrática.

Si aplicamos aranceles de entrada se encarecen los productos que entran al país y la empresa importadora, si quiere mantener precios competitivos, tiene que absorber el coste de los aranceles contra su propio beneficio mientras el país que los aplica corrige parte del déficit de la balanza de pagos con el cobro de los aranceles.

Esta política es inflacionista ya que en cualquier caso la tendencia al alza de los precios es inevitable salvo que se consiga que la producción nacional sea eficiente con precios más bajos. Esto es precisamente lo que pretende Donald Trump con desregulaciones, bajadas de impuestos y creación de zonas francas.

Esta política redundará en una moneda nacional fuerte lo que tiene el efecto de exportar menos pues los productos norteamericanos saldrán más caros al exterior, por lo que desde el punto de vista de Trump, razón de más para volver al país lo más autónomo posible.

En cualquier caso la Administración Trump deberá ponerse a trabajar país a país ya que este no es un juego donde solo uno juega. Cabe esperar represalias de los demás países en forma de aranceles también.

Y por este motivo Donald Trump busca la mayor autosuficiencia posible y depender en la menor medida posible de las importaciones de diferentes sectores.

En esta publicación Vance, católico y casado con una mujer cuyo origen es la India, refleja su experiencia de vida personal desde unas montañas de Kentucky abandonadas y empobrecidas, pasando por circunstancias personales difíciles y cuenta cómo sus abuelos lo llevan a vivir con ellos a una ciudad de Ohio afectada y empobrecida por la deslocalización industrial de la que hemos hablado. En un momento del libro, Vance, refleja como se tiene que poner a trabajar para pagar gastos y estudios y ve como él, trabajando, no se puede permitir comprar un teléfono móvil mientras ve a personas con subsidios, de las que desconoce si lo merecen o no, que sí tienen un móvil en sus manos.

3.- La deuda pública

El problema de Estados Unidos con su deuda pública es espectacular. Supone un 130 % de su PIB convirtiéndolo en una magnitud inmensa. De hecho hemos podido observar como en varias ocasiones Estados Unidos ha estado cerca de situarse en una posición de quiebra.

Es obvio que esta situación castiga el mercado de bonos por un lado, creando una inseguridad que hace crecer la prima de riesgo. Y la realidad es que las políticas de Donald Trump, desregulando, bajando impuestos, incentivando zonas francas y atendiendo las pensiones, sanidad e infraestructuras, van a requerir una expansión del gasto que le va a obligar a trabajar mucho junto con su equipo para equilibrar la situación y afrontar el gasto que sus políticas requieren.

En cualquier caso, una lección que aprendí tras 30 años en el mundo financiero es que si algún sujeto debe una cantidad de dinero más o menos razonable y no puede pagar, este sujeto tiene un problema, pero si la cantidad de dinero que debe es gigante y no puede pagar, el problema lo tienen los sujetos a los que les debe. Esto debería hacernos reflexionar al respecto.

4.- El déficit público

El déficit público de Estados Unidos también resulta excepcional, un 6 % del PIB. Obviamente Donald Trump va a necesitar racionalizar los gastos si además quiere aplicar sus políticas económicas y sociales que inevitablemente conllevan expansión del gasto por lo que la única forma de equilibrar el déficit es mediante la gestión racionalizada del gasto.

Hay que tener en cuenta que Donald Trump no va a imprimir dinero (medida terriblemente inflacionista) y tampoco está dispuesto a rescatar bancos, estando dispuesto a mantener una moneda fuerte, creando incluso una reserva nacional de criptomonedas así como algunos especialistas le verían incluso volviendo al patrón oro si fuera necesario. El tema del patrón oro lo veo extremadamente difícil.

5.- La inmigración

Controvertido tema. Sus opositores han querido ver en este tema tintes de racismo, pero si vemos que en torno al 50 % de los ciudadanos de origen hispano le han votado y, en algunos estados como Florida llena de inmigrantes de origen cubano y venezolano que se han labrado un futuro, este apoyo ha sido masivo, esta teoría pierde fuerza bajo mi punto de vista. Y de hecho la celebración de su victoria la ha hecho desde Florida.

Además, no olvidemos que Trump ha ganado el apoyo de un tercio de los ciudadanos de origen asiático, y un quinto de los de origen afroamericano. Y es probable que los ciudadanos de origen árabe del estado de Michigan, donde suponen una comunidad importante, le hayan votado también masivamente.

Debemos tener en cuenta que Estados Unidos está en las cifras más bajas de paro de su historia y que de los 100.000 puestos de trabajo que la administración Biden pretendía hacer, solamente se ha cubierto escasamente la mitad y un 40 % de estos puestos creados ha sido con inmigrantes.

La teoría de Trump es la de aceptar la inmigración controlada, esto es, la de personas que de verdad necesite el país y entren con papeles en regla y contrato de trabajo.. Una inundación sistemática de personas solo puede acabar, como ha pasado en la vieja Europa, en una tendencia de los salarios a la baja, ya que estas personas aceptan salarios más bajos puesto que les sirve dado el escaso valor de las monedas de sus países de origen, y en un aumento de gasto necesario para atender a todas estas personas.

Por tanto la política de Trump respecto a esto se podría calificar como de «desinmigración», hecho que por otra parte le ha venido muy bien en su mensaje a la América profunda sobre la defensa de las características tradicionales y originales de Estados Unidos.

6.- La inflación

Este es un caballo de batalla con el que tendrá que lidiar Donald Trump permanentemente a lo largo de su mandato. Las medidas expansivas de gasto que aumentan el déficit (máxime con bajadas de impuestos), la desinmigración que pone menos mano de obra en el mercado de trabajo y las guerras comerciales con aumento de aranceles, que además tendrán su respuesta de los demás países en el mismo sentido, son medidas claramente inflacionistas.

Habrá que ver si las medidas de desregulación, las bajadas de impuestos y el intento de ser más autónomo con tendencia a la autarquía en muchos sectores como el energético, son capaces de contrarrestar la subida de precios.

En cualquier caso, y hasta que estas políticas hagan su efecto, una posible medida reguladora sería la de subir tipos de interés por parte de la reserva federal. Y esta reserva federal, con Jerome Powell al frente, acaba de bajar los tipos aunque los datos inminentes para Estados Unidos son los de un ligero repunte de la inflación, probablemente anticipando lo que está por venir.

Las empresas y Trump, visto de forma geopolítica

Las financieras, tecnológicas, energéticas y telecomunicaciones

Este el grupo de empresas que más se van a beneficiar de la presencia de Trump, y va a ser por intereses geopolíticos. Los bancos, si bien no son especialmente apreciados por Trump, se verán beneficiados por la desregulación que hará que sus requisitos de capital disminuyan y puedan poner más dinero en circulación para prestar a sus clientes.

El sector energético es clave para Trump en su intención de hacer de Estados Unidos el mayor productor de petróleo y gas del planeta y con ello obtener una autonomía energética que va a ser muy envidiada en la vieja Europa.

Las empresas tecnológicas y de telecomunicaciones pondrán a Estados Unidos a la vanguardia de los avances mundiales y se verán muy beneficiadas por las bajadas de impuestos.

Según los expertos el recorrido de beneficio a largo plazo en este tipo de empresas puede oscilar entre un 9 y un 10 %.

El caso de Elon Musk y los coches eléctricos

Nos podemos preguntar acerca del sentido de la alianza de Elon Musk, dueño del fabricante de coches eléctricos Tesla, y en general, del Silicon Valley, con Donald Trump, habida cuenta de que Trump no está con las grandes corporaciones. La respuesta es sencilla, el nacionalismo. Donald Trump acusa a las grandes corporaciones de deslocalizarse y empobrecer el país, sin embargo Elon Musk, si bien mantiene factorías en Europa o China, cuenta con 4 megafactorías en Estados Unidos (Nevada, Nueva York, Texas y California) y está comprometido con la política de Trump en favor de Estados Unidos hasta el punto de hacer una inmensa donación a su campaña. Incluso va a tener cargo en la administración Trump para poder ayudar al objetivo de hacer nuevamente grande a América.

Muy interesante de analizar dado que Musk también habría salido beneficiado por una administración demócrata habida cuenta de la tendencia de esta administración a favorecer todo tipo de empresa comprometida con el medio ambiente, como pueden ser los coches eléctricos.

Resto de empresas

Lo interesante es que empresas que se hubieran beneficiado con una administración demócrata como las de consumo (commodities), energías renovables o salud, también se van a ver beneficiadas con Trump dadas las desregulaciones y bajadas de impuestos.

Y no olvidemos que hay un grupo de empresas que no están afectadas por una u otra administración, como son las de defensa, materias primas blandas, agricultura o servicios públicos (utilities),

Los mercados financieros

Como hemos podido observar a lo lardo de la semana que ha pasado desde las elecciones, los mercados de Estados Unidos ya habían descontado la victoria de Donald Trump así como la bajada de tipos que la Reserva Federal iba a hacer, así que no ha habido movimientos extraordinarios.

Recordemos el análisis que acabamos de hacer sobre las empresas norteamericanas y creo que tampoco deben albergar grandes temores ante la expectativa de desregulaciones y bajada de impuestos, que sobre todo les pueden favorecer.

Otra cosa son las grandes corporaciones deslocalizadas en el exterior ante la expectativa que puedan tener sobre la influencia de la guerra comercial en sus cuentas de resultados o el hecho de que la desregulación es un hecho que no sienta bien a los valores de las acciones. Pero todo esto no es inmediato y habrá que ver que es lo que pasa.

Y en política exterior ¿aislacionista?

Aislacionista no. Pero si unilateralista y nacionalista. Donald Trump abandona el pensamiento acerca de que Estados Unidos deba de ser el policía del planeta habida cuenta de que a la postre sirve de poco (véase el caso de Afganistán) y de que, según él, muchos países sacan rédito de esto sin que Estados Unidos gane absolutamente nada.

Para Trump, las instituciones como la ONU y los organismos internacionales no tienen gran valor para el objetivo de que Estados Unidos mejore.

Va a mirar los acuerdos con otros países, Europa incluida, como acuerdos transaccionales en términos de beneficio mutuo pero no va a estar dispuesto a dar algo sin nada a cambio. Es por eso que ha dicho que acabará con la guerra de Ucrania en 24 horas. Es más, dentro de la OTAN, exigirá a todos los aliados que cumplan sus responsabilidades de gasto y contribución de todo tipo, con las tensiones que ello conllevará para algunos gobiernos europeos.

Pero hay 2 zonas donde no le queda más remedio que mirar con atención, y, por cierto, ninguna es Europa.

Una de ellas es el continente Americano, que a fin de cuentas es el patio trasero de Estados Unidos y desde donde llega la inmigración ilegal creciente que Trump pretende atajar como sea, además de tener regímenes claramente hostiles como Venezuela, Cuba o Nicaragua.

La otra es el arco de defensa del Pacífíco, el otro patio trasero de Estados Unidos, formado por Japón, Corea del Sur, Taiwán, Filipinas y Singapur. Esta zona mantiene 2 conflictos enquistados de muy difícil solución, uno es el asunto de Corea del Sur, cuyo vecino Corea del Norte, totalmente militarizado y con armas nucleares engulliría a Corea del Sur en cuanto faltase el apoyo estadounidense, y el otro es Taiwan, permanentemente amenazado por China y que correría la misma suerte que su vecino de la península coreana, en el caso de carecer de la cobertura norteamericana.

Sin duda alguna, todo dependerá de la interacción de los diferentes gobiernos con Donald Trump, cuyo estilo es absolutamente personalista, y con un marcado carácter vehemente y exigente porque él tiene claro lo que quiere.

Y los BRICS +

Y llegamos al desafío final tanto para Estados Unidos como para el mundo occidental en general. El acrónimo BRICS se forma con las iniciales de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica y en principio se conforma como una asociación de los denominados países emergentes y su creación pretende hacer de contrapeso político y económico a Estados Unidos, Europa y Japón, es decir, la base del mundo occidental.

Pero la realidad es que la evolución es muy distinta. El 1 de Enero se incorporaron como nuevos estados miembros Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Irán pasando el grupo a llamarse BRICS+. Y todavía se complica más la cuestión.

Solamente faltaba Corea del Norte. y tengamos en cuenta que Argentina, Argelia y Arabia Saudita estaban aceptados pero Argentina retiró su candidatura con la llegada de Milei al poder y Argelia y Arabia Saudita se desentendieron finalmente.

Calificar como países emergentes a muchos de estos estados resulta un ejercicio de imposible adaptación a lo que dice la razón y el sentido común. Por el contrario deberíamos analizar que si hubieran entrado también Argentina, Argelia y Arabia Saudí, tendríamos un bloque absoluto y formidable como rival del mundo occidental, incluido Estados Unidos. Y aún sin estos 3 estados el bloque es espectacular.

Israel y los judíos

Donald Trump mantiene una controvertida relación personal con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu desde que en 2020 un ataque con drones del ejército norteamericano ordenado por Trump causó la muerte del general iraní Soleimani en el aeropuerto de Bagdad. El motivo es la tibia reacción del primer ministro israelí ante esta acción.

En cualquier caso el lobby judío en Estados Unidos es muy fuerte y aunque históricamente los judíos en Estados Unidos votan al partido demócrata no es de esperar que Israel deje de tener el apoyo de Estados Unidos, si bien será con condiciones, dada la personalidad de Trump.

México

La relación con México es muy controvertida dado que es por su frontera por donde entra el mayor flujo de inmigración ilegal a Estados Unidos y ya conocemos la polémica por la construcción del muro separador en su frontera con Estados Unidos. Pero la realidad es que Trump ayudó a México en su lucha contra las mafias asentadas en el norte de este país.

También habrá que ver lo que ocurre con las empresas de construcción de coches eléctricos deslocalizadas en México por el abaratamiento de costes cuyo objetivo es el mercado norteamericano y, no olvidemos, que muchas de estas empresas son chinas.

En cualquier caso México se mantiene a la expectativa. En mi análisis del grupo de los BRICS+ es precisamente México el único país relevante a nivel mundial cuya ausencia se hacía notar. Todo un misterio el futuro de las relaciones entre estos 2 países. No se puede olvidar que una gran parte de la población hispana del sur de Estados Unidos es de origen mexicano.

Y la vieja Europa ?

Donal Trump no va a tener problemas en tener un comportamiento duro, como ya hizo en su primer mandato, con los países de la vieja Europa. No olvidemos que la Unión Europea también practica políticas arancelarias.

En el lado defensivo, Donald Trump no es ningún entusiasta de la OTAN (ni de ninguna organización internacional) y ,en caso de mantenerse, lo hará con condiciones, entre ellas la de que todos los aliados aporten al menos el 2 % de su PIB a inversiones militares. De lo contrario las represalias podrían llegar sin menoscabo al ámbito económico y eso no es una buena noticia.

Ha dicho que acabará con la guerra de Ucrania en 24 horas, es obvio que dejando de abastecerla de armas, y pone en cuestión el artículo 5 del tratado de la OTAN que obliga a todos los países a comportarse como uno solo en caso de agresión a uno de ellos.

Parece claro que si finalmente se acaba la guerra en Ucrania con la contrapartida de cesión de territorios a Rusia se va a derribar el principio universal de intangibilidad de fronteras con las consecuencias planetarias que ello puede conllevar. Pero no nos engañemos, muchos países de la vieja Europa ya se saltaron los principios de soberanía, integridad territorial e intangibilidad de fronteras cuando reconocieron la independencia de Kosovo, territorio que quedó desgajado de Serbia.

Europa no debería tener miedo a Donald Trump, miedo que se refleja en las bolsas europeas. Europa debería ver una oportunidad para crecer junto a Estados Unidos, no bajo el paraguas de Estados Unidos, pero para eso se requiere la presencia de políticos con personalidad y determinación en favor de sus países y sin obsesiones ideológicas de ningún signo y no la burocracia salvaje que asola los estados del viejo mundo y de la Unión europea, gobernados por unas élites que en ningún caso parecen interesarse por el bienestar de sus ciudadanos, como pasa en Estados Unidos.

Donald Trump ¿y ahora qué?

Donald Trump controla completamente el partido republicano, que más que republicano es Trumpista, ya que las élites neoconservadoras y libertarias del GOP (Grand Old Party) han sido expulsadas de él.

También controla la cámara de representantes, el Senado y la Corte Suprema, habiendo nombrado durante su anterior mandato más de 2.000 jueces cuyos cargos son vitalicios

La reserva federal está a cargo de Jerome Powell, contrario a Trump aunque en su anterior mandato fue nombrado por él. Pero a Powell se le termina el mandato en Mayo de 2026 y corresponderá a Trump nombrar sucesor.

Bajo mi punto de vista, y mientras aplica las políticas en las que cree, Trump se va a encontrar 5 grandes retos:

1.- Hacer que sus políticas funcionen a favor de los ciudadanos mientras posiblemente tenga que lidiar con una espiral inflacionista. Y recordemos que la inflación es uno de los factores principales en los que se fija la sociedad. De hecho uno de los motivos de la derrota demócrata ha sido la inflación que han tenido que soportar los norteamericanos en el periodo posterior a la pandemia.

2.- Realizar sus políticas sabiendo que tiene más de 71 millones de votos en contra y, como hemos visto, en la inmensa mayoría de las grandes ciudades no ha sido mayoría su candidatura. Por esta misma razón veo difícil que pueda implementar de forma dura sus ideas personales sobre la influencia de la religión en el Estado (cuestión que iría contra la primera enmienda de la Constitución y sabiendo que en 2021 un 53 % de ciudadanos se declaró no creyente) o sobre el feminismo, los colectivos LGTBI o la posesión indiscriminada de armas.

Donald Trump quiere hacer América grande, no organizar una guerra civil (el asalto al Capitolio del 6 de Enero de 2021 se ha querido interpretar en términos de golpe de Estado, pero esto para mí no es creíble. En España, el 25 de Septiembre de 2012 se organizó la famosa manifestación cuyo lema era «Ocupa el Congreso» con intento real de asalto y cargas policiales y no se interpretó en términos de golpe de Estado).

Y lo que quiere Donald Trump es demostrar que su sistema funciona en favor de todos los ciudadanos de Estados Unidos y que esta política tenga continuidad en la persona de J.D.Vance que más que un vicepresidente al uso está llamado a ser su sucesor y continuador de la política trumpista. Medidas radicales en contra de la mitad de la población desembocarían, como ya pasó en la persona de Joe Biden, en una nueva victoria demócrata dentro de 4 años.

3.- En política exterior, y a pesar de su pretendido aislacionismo, no puede dejar de mirar al continente americano, empezando por México como hemos visto y más teniendo en cuenta que hay países que no ven con buenos ojos lo que significa Estados Unidos como Brasil, que está en los Brics+ u otros como Bolivia o Cuba (candidatos) o Venezuela y Nicaragua (invitados).

En el Pacífico no puede dejar de mirar el arco de defensa ya que una dejación supondría la caída de Taiwan o Corea del Sur y con ello la pérdida de control de esta línea de defensa natural de Estados Unidos. No olvidemos que la última vez que Estados Unidos perdió el control de esta línea defensiva, el ejército japonés llegó hasta las islas Aleutianas en Alaska y hasta Pearl Harbor en Hawai

En cuanto a la vieja Europa, la puede tratar con dureza, sin duda, como ya hizo años atrás, pero no puede hacer dejación de una zona que, además de ser el origen de una inmensa mayoría de estadounidenses (él tiene orígenes alemanes y su mujer eslovenos) representa la base de la vieja cultura occidental que quiere defender en Estados Unidos.

Y qué decir de Israel, cuyo lobby en Estados Unidos es probablemente uno de los más fuertes sino el que más.

Sin duda Donald Trump tiene cierta admiración por los regímenes autocráticos del mundo pero no por lo que representan, características que odia, sino por el hecho de tener al frente fuertes personalidades que son capaces de dirigir países enteros a golpe de timón. Y ya hemos visto en Europa como funcionan las burocracias extremas.

4.- Otro punto importante es su especial atracción por las corporaciones del Silicon Valley en general y Elon Musk en particular. Lo curioso es que este tipo de empresarios normalmente son libertarios y no reaccionarios en lo económico y progresistas en lo cultural (feminismo, LGTBI) , todo lo contrario que Trump, pero se han mostrado fervientes nacionalistas y con un interés claro en evitar la competencia china e influir en las políticas estadounidenses, lo cual no tiene gran conexión con las características de la América profunda que ha votado en masa a Trump. Habrá que ver como lidia con estos 2 conceptos tan opuestos de vida que le siguen ciegamente.

5.- El funcionamiento de la deuda pública y los mercados es otro capítulo importante a considerar. El alto nivel de deuda pública y la necesidad expansiva que va a tener es algo que sin duda va a generar situaciones tensas que tendrán su contrapunto en el funcionamiento de los mercados, muy influidos por el funcionamiento de los bonos, además del resto de sus políticas, si bien, de momento y como ya hemos visto, los mercados norteamericanos ya han descontado su victoria.

Conclusión

La novedad de Donald Trump está en su personalidad llena de confianza en si mismo y en sus ideas y en su determinación para llevarlas cabo. Y esta conjunción de ideas y personalidad es importante por 2 motivos:

1.- Ofrece aplicar algo distinto. En este mundo nada cambia si no haces algo que provoque el cambio.

2.- Mi teoría, hablando en términos militares pero aplicado a la vida misma, es que los planes que se hacen para una guerra se vienen abajo en la primera batalla. Y solo con personalidad, determinación y confianza en uno mismo es posible mantener en el horizonte el objetivo al que se quiere llegar e improvisar lo necesario para no perderlo de vista y alcanzarlo..

Esto es lo que Donald Trump ha ofrecido al pueblo norteamericano, ideas nuevas con el objetivo de mejorar sus vidas y una determinación implacable para conseguirlo.

Sólo el tiempo dirá que es lo que pasará con Estados Unidos y con el mundo en los próximos 4 años.

Francamente, creo que este ha sido el mayor movimiento político de todos los tiempos. Nunca ha habido nada parecido en este país, y ahora va a alcanzar un nuevo nivel de importancia.

Donald Trump

Lucharé por ustedes, por su familia y su futuro. Lucharé por ustedes todos los días. Y con cada aliento de mi cuerpo, no descansaré hasta que hayamos logrado el Estados Unidos fuerte, seguro y próspero que nuestros hijos merecen y que ustedes merecen.

Donald Trump

Vamos a tener que cerrar esas fronteras y vamos a tener que dejar que la gente entre a nuestro país. Queremos que la gente vuelva a entrar, pero tienen que hacerlo de manera legal.

Donald Trump

Vamos a pagar la deuda, vamos a reducir impuestos. Podemos hacer cosas que nadie más puede hacer. Nadie más va a poder hacerlas.

Donald Trump

Queremos un ejército fuerte y poderoso. Y lo ideal sería que no tuviéramos que usarlo. Ya sabéis, no tuvimos guerras en cuatro años. No tuvimos guerras.

Donald Trump