Georgia, aquel país desconocido

Estamos en la época legendaria de la antigua Grecia, y el héroe griego Jasón, para recuperar el trono de la mítica ciudad de Yolcos, debe conseguir el vellocino de oro, piel dorada de un carnero que tenía el poder de volar. Para ello reúne un grupo de fieles y a bordo de la nave Argo se pone en marcha dando lugar a la leyenda de Jasón y los argonautas. ¿dónde debía ir exactamente? Al reino de Cólquida, en el extremo oriental del Mar Negro, y este reino precisamente es uno de los antecesores directos del actual pueblo georgiano. Hay referencias a ellos en escritos de Heródoto y Estrabón.

A los georgianos les gusta decir que no son solamente un pueblo europeo, sino el más antiguo de los pueblos europeos, y los estudios genéticos parecen darles la razón. Y su determinación por pertenecer al mundo occidental resulta implacable.

El próximo día 26 de Octubre se celebran elecciones donde deberán elegir entre 2 opciones para continuar su existencia, una, la de seguir la senda europeísta con intención clara de entrar en la Unión europea y la OTAN, y otra, la de ser unos meros satélites del mundo ruso, al cual estuvieron vinculados durante mucho tiempo y del cual, en gran medida, hoy son dependientes. Habrá que ver si su dicho popular «el imperio romano terminó, pero queda Georgia» se cumple o no.

Muchas veces la geopolítica es caprichosa y la partida de la supervivencia de una civilización, en este caso la occidental, se juega en los terrenos más insospechados y desconocidos.

Por el trayecto, los georgianos tienen todos los ingredientes de un camino a la vez duro y apasionante, con resistencia a pueblos poderosos como los turcos, los persas, los mongoles o los rusos, con resistencia a religiones distintas de la suya, con resistencia al régimen comunista al que pertenecieron, con guerras civiles y nacionalismos étnicos periféricos exacerbados y separatistas. Todos los ingredientes para dejar de ser aquel país desconocido.

Y en España, por ejemplo, lo único que se sabe de Georgia es la existencia de Ilia Topuria, georgiano nacionalizado español y actual campeón mundial de peso pluma de UFC (artes marciales mixtas) y, como no, de Iosif Vissarionovich Dzhugashvili, más conocido como Stalin.

Georgia es un pequeño país al sur de la cadena de montañas del Cáucaso, no llega a los 60.000 km2 de control real de territorio (ya que hay 2 republicas separatistas que no controla) ni a los 4 millones de habitantes. Sus datos básicos son muy modestos, se sitúa en un PIB de quince mil millones de dólares, su PIB per cápita es de solo 4.000 dólares, tiene un déficit público en torno al 50 % del PIB, un índice de desempleo en torno al 20 % y una inflación en torno al 10 %. Su capital es Tiflis (Tbilisi en georgiano) aunque la sede judicial y el Parlamento se sitúan en la ciudad de Kutaisi.

Georgia-panoramico-redimensionado

Qué son los georgianos

Los georgianos son un grupo de gentes que están situados desde tiempos inmemoriales en el sur de la cadena montañosa del Cáucaso lindando con la orilla oriental del mar Negro. Su lengua, el georgiano, resulta única con su propio alfabeto y pertenece al grupo de lenguas sur-caucásicas, donde se incluyen otras lenguas como el mingreliano, el svan o el laz, siendo que estas 3 lenguas son solo de tradición oral y por tanto su forma de trasmisión culta es mediante el georgiano por lo que étnicamente forman parte de este pueblo.

Georgia-lenguas-surcaucasicas

Quiero destacar que Georgia, al igual que la inmensa mayoría de los estados y territorios del mundo, no es un país ni monoétnico ni monolíngüistico. Si bien la etnia y lengua georgiana es predominante con religión cristiana ortodoxa georgiana, podemos ver que, como hemos dicho, tienen minorías del mismo grupo lingúístico, como los mingrelianos y los svanos, una parte de los cuales se sitúa en la república separatista de Abjasia, y los laz cuya inmensa mayoría está en Turquía.

En la república separatista de Abjasia, predominan los abjasios, pertenecientes al grupo de lenguas caucásicas del norte y predominantemente musulmanes, teniendo minorías de armenios, mingrelianos y svanes como hemos visto.

En la república separatista de Osetia del Sur predominan los osetas, de raíz irania y religión cristiana ortodoxa con alguna minoría georgiana.

En el sur de Georgia hay minorías de armenios (lengua propia única), azeríes (lengua túrquica) y en el norte avar (lengua caucásica del norte) siendo estos 2 últimos grupos musulmanes.

Todo un paraíso geopolítico para los nacionalismos étnicos lingúísticos o religiosos y campo perfecto para que grandes potencias se aprovechen de ello. Podemos ver que el Cáucaso en particular es una zona con multitud de lenguas con una distribución endiabladamente esparcida

Georgia-y-las-lenguas-del-caucaso

No me cansaré de reflejar lo dañino que resulta para la geopolítica mundial las visiones etnocentristas de carácter único y excluyente, y para el caso de Georgia, como veremos en breve, ha resultado letal, además de servir de instrumento para que grandes potencias controlen cualquier país.

Dejo el enlace a mi artículo «Los nacionalismos, el cáncer de Europa»

Nacionalismos. El cáncer de Europa
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Evolución básica de Georgia hasta su integración en Rusia

Como ya he dicho, en tiempos legendarios aparecen 2 reinos georgianos desde tiempos inmemoriales, Cólquida, en cuya costa los antiguos griegos fundaron varias colonias e Iberia, en el interior.

El imperio romano conquistó Cólquida en el siglo I a,c, e impuso un protectorado a Iberia. Las guarniciones romanas desaparecieron pasado el año 300.

Georgia-reinos-antiguos

A partir de ahí todo ha sido una sucesión de invasiones de grandes pueblos como los árabes, persas, mongoles o turcos que además contaban con la ayuda de la habitual fragmentación del pueblo georgiano en pequeños reinos, habiendo en su historia solamente pequeñas ventanas de gloria.

A fines del siglo X, Bagrat III consigue unificar Georgia y Abjasia instaurando la dinastía Bagrátida.

El rey de Iberia Vajtang Gorgassali (446-499) se rebela contra los persas, funda Tiflis y hace autónoma la iglesia georgiana.

Desde la anexión a Rusia hasta la Unión soviética y la independencia

Tras la anexión a Rusia se genera un movimiento nacionalista que se funda en 1892 y en 1903 los georgianos en masa abrazan la causa menchevique (facción moderada socialista) quedando los bolcheviques (facción extremista), y con ellos Stalin, marginados.

Tras la revolución rusa de 1917 Georgia se niega a reconocer a los bolcheviques y Georgia junto a Armenia y Azerbaijan conforman la república de Transcaucasia que dura muy poco proclamando Georgia su independencia con un gobierno menchevique al mando. La independencia durará de 6/1918 hasta 3/2021 y en ese periodo Georgia miró a Europa.

Hay varios levantamientos de la población georgiana hasta que en 1972 Edvuard Shevardnadze consigue restablecer el orden. En 1978 un nuevo levantamiento, tras tratar de imponer el ruso como única lengua, fue también apaciguado por Shevardnadze lo que le valió ser nombrado en 1985 ministro de asuntos exteriores soviético.

La guerra civil

En Mayo de 1991 Zviad Gamsajurdia es elegido presidente e instaura un régimen prácticamente dictatorial. Hay una revolución en contra y tras un golpe de estado y resistencia de sus partidarios, Gamsajurdia huye en Enero de 1992. Detrás del golpe de estado estaba una parte de la Guardia Nacional y la organización paramilitar Mjedrioni, de la cual se habló que había recibido el apoyo de unidades militares rusas.

Mientras tanto, el lider de Adjaria, georgiana pero musulmana, Aslan Abashidze, instaura un régimen semiseparatista y autoritario impidiendo a ambos bandos entrar en el territorio, si bien apoyaba a Gamsajurdia, y aunque este último acabó cayendo, Abashidze resistió gracias al apoyo ruso dado que había una base rusa en Batumi, capital de Adjaria.

En 1992 vuelve Edvuard Shevardnadze y se une a los líderes del golpe de estado, Tengiz Kitovani y Dzhaba Ioseliani formando Un Consejo de Estado, mientras los partidarios de Gamsajurdia controlaban la zona de Mingrelia al oeste del país y se producían enfrentamientos en las separatistas regiones de Abjasia y Osetia del Sur, dejando en 1993 un panorama desolador para Georgia como vemos en el mapa.

Georgia-guerra-civil-1

Las separatistas regiones de Abjasia y Osetia del Sur

En el año 1992 Abjasia, donde solo un 18 % de los habitantes era abjasio de etnia, declara unilateralmente la independencia y aunque en un primer momento las tropas georgianas parecen tener el control, la entrada en acción de tropas rusas cambia radicalmente la situación produciéndose cerca de 20.000 fallecidos y la expulsión de más de 250.000 personas de etnia georgiana en una brutal limpieza étnica realizada por los abjasios, quedando solamente en manos georgianas parte del valle del río Kodori, al noreste.

Osetia del sur proclama la soberanía tras la disolución de la URSS y tropas georgianas atacan la capital osetia a principios de 1991. Los osetios cuentan con el apoyo de Rusia y resisten, proclamando la independencia de Osetia del Sur a finales de 1991 llegando el alto el fuego a mediados de 1992 habiéndose generado mas de 80.000 refugiados a ambos lados de la frontera entre Rusia y Georgia y quedando divididas las zonas de control en Osetia del Sur.

La revolución de las rosas

La situación reflejada en 1993 se mantuvo hasta 2003 año en el que hubo unas polémicas elecciones presidenciales donde se acusaba al presidente Edvard Shevardnadze de gobernar de forma autoritaria, autocrática y corrupta, dando lugar a protestas masivas entre los días 3 y 23 de Noviembre de 2003.

La consecuencia fue que hubo unas nuevas elecciones presidenciales en 2004 que llevaron al poder al MNU (Movimiento nacional unido), con Saakashvili al frente como presidente.

Su política fue clara en el sentido de dirigir a Georgia hacia la integración en la Unión Europea y la OTAN. Acabó en 2004 con el régimen semiindependiente de Aslán Abashidze en Adjaria, reintegrando a esta región a la normalidad institucional y llegó a un acuerdo con Rusia para que retirara su base militar de Batumi, lo cual tuvo efecto en 2007.

Pero quedaban las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur, y ahí es donde Saakashvili cayó en errores geoestratégicos y geopolíticos de primer orden.

Los acontecimientos de 2008. La prueba de Rusia de cara a su intervencionismo posterior.

Mijail Saakashvili era un denodado nacionalista georgiano. En 2004 había conseguido la sumisión definitiva de Adjaria, Envió unos de los mayores contingentes en ayuda de Estados Unidos en su invasión de Irak y en 2006 realizó una pequeña ofensiva en Abjasia para recuperar la totalidad del valle del Kodori, cosa que consiguió.

Expandió y modernizó la fuerzas armadas georgianas, cuyo presupuesto pasó de 73 millones de dólares en 2003 a 923 millones de dólares en 2007 y tuvo instructores del ejército norteamericano. En 2008, la OTAN señaló a Georgia como un futuro miembro aunque para formar parte es necesario no tener ningún litigio territorial pendiente y Georgia tenía 2.

Y Rusia entró en juego. Con el discurso del ataque a las minorías por parte de Georgia, empezó a emitir pasaportes rusos a los ciudadanos de Abjasia y Osetia del Sur.

Y Saakashvili, que había vuelto a ganar las elecciones pero con mucha contestación tanto interna como externa por los resultados, mordió el anzuelo. El 6 de Agosto el ejército georgiano inició una ofensiva sobre Tsjinvali, capital de Osetia del Sur y Rusia envió tropas el 8 de Agosto.

La ofensiva rusa fue total, acompañada de ciberataques y propaganda acerca de las «minorías prorrusas discriminadas por Georgia». En Abjasia recuperó todo el valle del río Kodori e incluso invadió la región georgiana de Mingrelia. En Osetia del Sur conquistó los escasos pueblos que estaban en manos georgianas dentro de Osetia del Sur e incluso invadió la zona central de Georgia en torno a la ciudad de Gori, ciudad emblemática por ser la cuna de Stalin. Y reconoció oficialmente la independencia de Abjasia y Osetia del Sur, cosa que no había hecho hasta la fecha. La guerra se había solventado en 5 días y las consecuencias llegan hasta nuestros días.

Veamos el mapa de la guerra

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Consecuencias para Abjasia hasta hoy

Abjasia es una «etnocracia» por ley y sin embargo no ha logrado la pureza étnica. Su población pasó de 532.000 habitantes a 245.000 debido a las limpiezas étnicas y aún así sigue teniendo unos 40.000 georgianos mingrelianos en el distrito de Gali, al sur del país, a los que se les permitió volver para no tener vaciado el territorio y otros 5.000 georgianos svanes en el valle del Kodori, mientras alberga amplias minorías de armenios.

Es dependiente de Rusia política, militar y económicamente, albergando instalaciones militares rusas. Solamente está reconocida por algunos aliados de Rusia, como Siria, Nicaragua o Venezuela, y, por una cuestión de dinero, Nauru, y, por tanto, su población permanece en un limbo legal importante y sin opciones de futuro.

La mitad del presupuesto del territorio lo financia Rusia de forma directa a lo que se añade la asistencia militar y el pago de pensiones. Y con los problemas de Rusia desde 2012, la entrada monetaria ha disminuido, dominando todo la corrupción y el crimen organizado. No hay una educación adecuada ni una sanidad que pueda hacer frente al aumento de enfermedades como el VIH, la hepatitis C o la tuberculosis.

Al menos llegaron a un acuerdo con Georgia para compartir la central hidroeléctrica de Inguri, en la frontera con Georgia, que cubre el 100 % de las necesidades de Abjasia y el 50 % de las de Georgia. El acuerdo beneficiaba a ambos.

Supongo que esto es el paraíso soñado por los nacionalistas étnicos y lingüísticos de todo el mundo.

Y no hay arreglo. Si descartamos la reintegración en Georgia como hemos visto, la anexión por Rusia, el reconocimiento internacional o la permeabilización de fronteras, que por otro lado controla Rusia, solo nos queda mantener el statu quo de aislamiento y estancamiento.

Consecuencias para Osetia del Sur hasta hoy

La situación en Osetia del Sur es aún más dramática que en Abjasia si cabe. La población ha pasado de 100.000 habitantes a unos escasos 35.000 habitantes con una pequeña minoría georgiana todavía. Siguen sin ser «puros» todavía. Es una sociedad cerrada, semiautoritaria, con pocas libertades y sin organizaciones de la sociedad civil.

Se ha convertido en una base rusa con 4.000 soldados acantonados más 900 soldados fronterizos. El 86 % de su presupuesto viene directamente de Rusia y la corrupción, y la mala sanidad reinan por todos los sitios habiendo un aumento de la mortalidad significativo. Además, Rusia utiliza esta república separatista para canalizar fondos al Donbás, en Ucrania, toda vez que esta región es la única en el mundo que ha reconocido las repúblicas de Donetsk y Lugansk, teniendo Osetia del Sur los mismos 4 países que la reconocen, aparte de Rusia, obviamente..

Los productos son tres veces mas caros que en Georgia y aún así son 5 veces más baratos que los que vienen de Rusia por lo que su panorama es desolador al no querer reintegrarse a Georgia, no querer Rusia integrarlos y tener las fronteras cerradas. Solamente les queda mantener el statu quo y el estancamiento sin ninguna oportunidad para sus habitantes de ningún tipo.

Otro paraíso del nacionalismo étnico y lingüístico.

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Análisis geoestratégico de la actuación de Rusia

El reconocimiento de la independencia de Abjasia y Osetia del Sur desactiva de inmediato la opción de que Georgia pueda ingresar en la OTAN ya que ningún país puede ingresar con litigios territoriales pendientes.

Estas repúblicas no solo se convierten en estados satélites de Moscú sino que de forma efectiva pasan a ser bases militares desde donde Rusia puede actuar a discreción.

Además, al ser Osetia del Sur el único territorio que ha reconocido las repúblicas de Donetsk y Lugansk, en el Donbás ucraniano, Rusia usa a Osetia del Sur para canalizar dinero a éstas 2 últimas a través de la primera.

Rusia gana tiempo para poder influir en la política de Georgia y dejarla amarrada definitivamente bajo su influencia y, de hecho, es exactamente lo que está haciendo, como veremos posteriormente.

La tibia reacción de Occidente ante los acontecimientos en Georgia es interpretada por Rusia como una muestra de debilidad, y le animó a dar los siguientes pasos que han sido la anexión de Crimea en 2014 y el intento de buscar una rendición rápida al invadir Ucrania en 2022.

Evolución geoestratégica y política de Georgia

Georgia sigue siendo una avanzada de defensa del mundo occidental en el este de Europa y además sigue habiendo un interés económico claro. Ante la tesitura del problema de suministro energético dadas las restricciones impuestas a Rusia y la posible evolución negativa de las guerras en Oriente medio, otra vía de suministro es el oleoducto que desde el mar Caspio va de Bakú, en Azerbaijan, hasta los puertos georgianos de Supsa y Batumi, así como el oleoducto que va de Bakú atravesando Georgia por Tiflis hasta el puerto turco de Ceyhan.

Georgia-oleoducto

Por otro lado, Rusia empezó a mover sus hilos y apoyó al oligarca Bidzina Ivanishvili, que había amasado su fortuna en Rusia, el cual fundó el partido Sueño Georgiano para presentarse a las elecciones de 2012 siendo elegido primer ministro mientras que pasa a ser el presidente Giorgi Margvelashvili, también del partido Sueño georgiano.

La oposición obtiene un mayor numero de votos en conjunto pero está fragmentada en varios partidos.

Al partido Sueño georgiano, que lleva gobernando Georgia desde 2012 hasta la actualidad, a menudo se le tila de prorruso y la verdad es que sus movimientos han socavado la independencia judicial y se ha perseguido a la oposición encabezada por el partido MNU (movimiento nacional unido) del anterior presidente Mijail Saakashvili, el cual se fue del país por las acusaciones que se cernían sobre él.

También se decidió que las elecciones presidenciales de 2018 serían las últimas en las que el presidente es elegido por sufragio universal. Ahora pasará a elegirlo un ente colegiado de 300 personas.

Como vemos, los movimientos realizados por Sueño Georgiano van en ambos sentidos, el de colaborar con Moscú y el de integrarse en las instituciones europeas. De hecho, Sueño Georgiano nunca ha negado la idea de integración en Europa si bien los discursos de muchos de líderes, empezando por el actual ministro, Irakli Kobajdze, van en contra de las ideas europeístas.

En 2023 la Unión Europea asigna a Georgia el status de país candidato a entrar a tenor de los avances que ha conseguido en diversas materias pero sobre todo por su importancia geoestratégica.

Dejo el enlace a mi artículo sobre los países candidatos a entrar en la Unión Europea.

La geopolítica de la ampliación de la Unión Europea
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En cualquier caso, Georgia intenta ganar influencia a raíz de la invasión de Ucrania por Rusia y ha defendido la integridad territorial de Ucrania, si bien no ha atendido las sanciones económicas contra Moscú, entre otras cosas porque también se beneficia de ello, compra productos más baratos a Rusia porque ésta no los puede vender por la sanciones. Y esto no hace sino acrecentar la dependencia económica de Rusia

Conclusión

En 2024 se ha aprobado la polémica Ley de Agentes Extranjeros (se intentó aprobar en 2022 pero hubo protestas populares). Esta ley obliga a registrarse como tal a las organizaciones que reciban desde fuera mas del 20 % de su financiación.

En definitiva, en las elecciones al Parlamento del próximo 26 de Octubre, Georgia, aquel país desconocido, se juega mucho más que la elección de unos gobernantes. Se juega la pertenencia a dos esferas totalmente distintas, el mundo ruso o el mundo europeo occidental. Y los 2 mundos, el ruso y el occidental también se juegan una baza importante de cara a su supervivencia.

Georgia no es solo un país europeo, sino uno de los países europeos más antiguos

Mijail Saakashvili

Es hora de darse cuenta de que ni el socialismo, ni la amistad, ni la buena vecindad ni el respeto pueden ser producidos por bayonetas, tanques o sangre

Edvard Shevardnadze